La Historia de esos días

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La historia de esos días

27 de mayo de 2013

Palabra de Antígona


Rechazan Alerta de Género: Décima ocasión


Por Sara Lovera

Al mensaje político de que no se aceptará poner en marcha una Alerta de Género en cualquier parte del país, puesto que el martes pasado rechazaron esa demanda para  Guanajuato y están pendientes dos: Morelos y Estado de México, donde grupos de Derechos Humanos  insisten en solicitarla, tuve que indagar por qué es eso y cómo se lo puede una explicar. No se entiende.

Primero decir que en la discusión extraordinaria del Sistema Nacional Para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que esta vez, no presidió el secretario de gobernación  Miguel Ángel Osorio Chong, 20 institutos de las mujeres la rechazaron; ocho se abstuvieron, en tanto que el Distrito Federal, Michoacán y Puebla votaron favorablemente.

Al mensaje político de que no se aceptará poner en marcha una Alerta de Género en cualquier parte del país, puesto que el martes pasado rechazaron esa demanda para  Guanajuato y están pendientes dos: Morelos y Estado de México, donde grupos de Derechos Humanos  insisten en solicitarla, tuve que indagar por qué es eso y cómo se lo puede una explicar. No se entiende.
Me parece inaudito. Según información confirmada sólo entre enero y mayo en el Estado de México más de 145 mujeres han desaparecido, principalmente en los municipios de Valle de Chalco, Chimalhuacán y Ecatepec.

Cualquier opinión sale sobrando. Cifras semejantes y terribles conocemos de Morelos (más de 400) y cientos en Guanajuato, sólo por mencionar dos entidades. Sabemos también que desde hace tres años que se solicitan estas alertas, en alrededor de 10 entidades, sin resultados.

Vele la opinión preocupante del representante del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU en México,  Javier Hernández Valencia, en un foro denominado Mesa para la Construcción de Consensos sobre Derechos Humanos, realizado en Morelos expresó que:  "Hay una demanda que se ha hecho pública desde hace días, sino semanas, tal vez hasta meses, en la que se ha puesto el tema de debate el feminicidio en Morelos. Déjeme decirle una cosa señor secretario (de Gobierno Jorge Messeguer Guillén) es una curiosa experiencia para mí como funcionario internacional, encontrar en muchos escenarios internacionales que la voz oficial del Estado mexicano, la integralidad del Estado no sólo la Federación, hablan de las bondades de ley y por supuesto de la institucionalidad que se ha construido alrededor de ella".
"Y, sin embargo, en los dos años y medio que llevo acá, encuentro que la ley tiene un candado, porque la percepción desde los gobernantes de la declaración de la alerta de género es como si fuera un baldo, como si fuera un error, y se evita entonces poner a disposición y movilizar lo que en la institucionalidad se ha construido para ser más eficaces por evitar el costo político de ser, la primera entidad en la cual se declare la alerta de género. Es como si fuera un pecado de origen, en el que nadie quiere caer y eso ha atado de manos, de pies, vendado de ojos, amordazado, taponado los oídos a nuestra construcción institucional".

El representante de la ONU parece un mago. Parece haber dado en el clavo. Investigué y ¿saben lo que pasó? Que el ejecutivo de Guanajuato envió una carta al Instituto Nacional de las Mujeres, señalando que ha iniciado un programa de fondo para atender el problema de la violencia feminicida; que está a punto de resolver muchos casos, que ya tiene a todo su gabinete actuando…pienso que eso hizo hace tres semanas, pero en público, el gobierno de Hidalgo. No dudo ni tantito que lo mismo digan otros gobiernos.
Es posible, me pregunto ¿qué todo sea política?. Que nadie quiere tener el costo político de que sea el gobierno central quien mandate esta situación. Es claro que tenemos gobernadores e institutos locales, capaces de engañarse a sí mismos, de inventar que hacen, cuando no hacen.

El sorprendido y audaz representante de la ONU dijo más, sobre todo porque la Comisión Independiente de los Derechos Humanos de Morelos ya está gestionando su queja ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) que preside Emilio Álvarez Icaza.  Hernández Valencia afirmó que todo es contradictorio que "la legislación que presumimos en escenarios internacionales y que nunca hacemos funcionar, eso es como tener un Lamborghini[1] guardado en un desván de vacas, perdiendo una enorme oportunidad. Creo que hay ahí cosas que suponen no sólo decisiones en el estado Morelos sino también, ojalá, decisiones en la Federación. Es una bonita pieza de arquitectura barroca que nos sirve cuando mucho, cuando las emergencias están ahí y eso, para lo que se diseñó (la ley), no permite que la utilicemos".

Sus palabras están grabadas no sólo por los periodistas de Morelos sino por otras personas de la Sociedad Civil. Ahora resulta que inmediatamente después de la mesa de debates sobre derechos humanos, el Secretario de Gobierno de Morelos, anunció que analizarán los informes y, ahora sí, estudiarán la posibilidad de solicitar la Alerta de Género. Pamplinas, no le queda de otra tras la crítica. Pero, dicen algunas feministas indignadas, que vigilarán, tras tomarle la palabra. Eso no libra a nadie de la queja ante la CIDH.
En el caso de Guanajuato, dijo la directora de las Libres, Verónica Cruz, que se irá al amparo. Al cierre de este comentario todavía no se conocen las razones de la negativa.

Pero algo más. Un brillante documento didáctico elaborado por el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados, dice que el procedimiento para la emisión de la declaratoria de alerta de violencia de género se inicia con una solicitud de investigación, que puede ser enviada incluso por correo postal a la Secretaría Ejecutiva del Sistema. Que esa solicitud tiene que cumplir con requisitos como nombre, domicilio del solicitante y carácter con el que actúa, como institución u organismo de la sociedad civil. Sencillo.

Pero los solicitantes deben demostrar que en un territorio determinado (delimitación territorial) existe violencia sistemática contra las mujeres, etcétera, que son delitos  del orden común, que existe un contexto de impunidad o permisibilidad social y que la violencia proviene de un conjunto de conductas misóginas…etcétera.

Esto es que la tarea del gobierno tiene que hacerla esa institución especializada en Derechos Humanos o civil. O sea que los requisitos son inauditos. Es probable que al tema político, se agrega esta barbaridad, sólo producto de esta deformación legislativa y aberrante, excesivamente precisa en leyes inútiles, que acaban siendo el maravilloso pretexto del Sistema, ese de prevención y atención, y de los gobernadores para decir que no.

Estoy alucinada con el exceso de reglamentación que se ha promovido, para algo tan evidente. No sé en qué momento este exceso, producto de mentes muy complicadas e ineptas, esté jugando en contra de la evidencia. No en vano me comentó una amiga, que van a cambiar semejante enredo. Sería bueno. Porque de tanto querer suplantar las tareas que sólo son del gobierno, quien haya hecho ese reglamento, quiere entrar al oscuro entramado de la ley que protege al sistema, la misma que usó en manos de Lutero a la Iglesia, como se dice, creo su propio cautiverio. Ahora entiendo que no, que será muy difícil esta empresa y que siempre es mejor la movilización y la denuncia. Mientras esperamos a ver qué pasa con las siguientes peticiones que están en puerta.

Antes de irme diré. Eso ya está pasando con el exceso de reglamentación que ha creado la figura del delito de feminicidio. Es posible que se enredará tanto que no habrá forma de comprobarlo. Mientras seguirán desapareciendo y muriendo mujeres asesinadas. Pero, me dirán, se trata de hacer visible el problema. ¿Será? Yo creo que es visible y preocupante. Las expertas debían saber que hoy lo que urge es acción política.
Veremos

9 de mayo de 2013

¿Es Jenni Rivera "La Gran Señora"?



Por Rosalba Chavéz Bocanegra

La gran señora, con valentía, se enfrentó a un grupo de canallas, no le hizo falta un escenario, unos vasos de alcohol y unos hermanos para defenderla a golpes.

La valiente mujer tuvo agallas para enfrentarse a las autoridades, sin rodeos, discursos o música bonita. Le fueron suficientes sus palabras armadas de valor para defender a sus vivos y a sus muertos. Con ese valor acusó al gobernador Ángel Aguirre Rivero de indolente y omiso, debido a que solicitó de manera reiterada protección para las personas desplazadas por la narcoviolencia en la zona de la Sierra. Pero aun así nunca obtuvo respuesta.

Ella y Jenny rivera están muertas, las dos están bajo tierra y sus almas corren perdidas buscando una salida, pero con la diferencia de que a una la sorprendió la muerte de forma inesperada y la otra, quizás, de la forma esperada. La oración de un país rodea a Jenni y la repulsa del gobierno vomita con la indiferencia la muerte de Faustina, quien jamás porto tacones de 15 centímetros, ni  descanso en Yates, tampoco uso bolsas de diseñador, menos aún joyas preciosas y jamás fue escuchada y mirada con amor por miles de narcotraficantes como Jenni al cantar.

Ella, Juventina Villa Mojica, fue dirigente de la  Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán (OCESPC).  Ella y su hijo Reynaldo Santana Villa fueron ejecutados durante una emboscada el día 29/11/2012 en la Sierra Madre del Sur.

La mujer dio a conocer que varias familias de su poblado habían sido desplazadas por la narcoviolencia. La activista responsabilizó de estos hechos a un grupo de narcotraficantes que opera en los poblados aledaños y que está siendo protegido por el Ejército.

¿Para quién trabaja el Ejército? ¿Desde cuándo protegen narcotraficantes?

Juventina, la que yo llamo la gran señora, jamás se acobardo,  aun cuando en febrero asesinaron a su esposo quien fue dirigente de la organización y en abril  a quien posteriormente fue dirigente. Ella y los dos dirigentes no se atemorizaron aun después de que en diciembre del año pasado, el presidente y  la coordinadora de ese entonces en la organización, fueron levantados y hasta la fecha están desaparecidos.

La sociedad mexicana podría ver a Faustina como otra muerta más, en manos del narcotráfico. Pues sí, lo es, en efecto, no iba en una avión, porque siempre caminaba kilómetros, grandes distancias, en medio de piedras y de la tierra mojada, protegida por los grandes árboles y aun así murió.

Ella no es una personalidad de fútbol como Calero, fue una más de las que trato de erradicar la pobreza y el narcotráfico de México. Ella, jamás como un futbolista tuvo salarios vergonzosos y denigrantes para una sociedad donde abunda la pobreza, mucho menos vivió de la ignorancia de nosotros los mexicanos. Porque a pesar de nuestra situación de miseria, no dejamos de consumir todos los productos derivados del fútbol  

No digo que la diversión, no sea necesaria, pero pasar de que nos guste alguna canción de Jenni o algún partido de fútbol  a ser fanáticos es algo extremo.

En Puebla, 23.7% de mujeres en extrema pobreza: INEGI



 Por Alejandra Corona Flores

El 54.9% de las mujeres madres poblanas con al menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, se encuentra en pobreza multidimensional, de ellas 23.7% presenta pobreza extrema, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

De acuerdo con información de la ENIGH 2010, se estima que en Puebla existen 447 mil mujeres de 12 y más años con por lo menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, es decir, son viudas, separadas, divorciadas o solteras. Considerando las estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) para medir la pobreza multidimensional, se estima que en 2010, de las mujeres de 12 y más años que declararon tener al menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, 54.9% se encuentra en situación de pobreza multidimensional y de éstas 23.7%  presentan pobreza extrema.

“Las mujeres de 12 y más años que declararon tener al menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, 54.9% se encuentran en situación de pobreza multidimensional y de éstas 23.7% presentan pobreza extrema”, resaltó la dependencia federal.

De acuerdo a una gráfica del INEGI, de cada diez mujeres con las características antes mencionadas, cinco están en situación de pobreza multidimensional, de ellas una está en pobreza extrema y cuatro en moderada.

Detalló que del 100 por ciento de las mujeres de 12 y más años que declararon tener al menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, 54.9% se encuentran en situación de pobreza multidimensional; 29.5 % es vulnerable por carencias sociales, 5.7% vulnerable por ingresos y 9.9 % no es pobre, ni vulnerable.

Por otra parte, el instituto resaltó un dato importante, donde en el país de 1976 a 2009, el promedio ideal de hijos de las mujeres unidas en edad fértil disminuyó de 4.5 a tres hijos por mujer; igualmente, en Puebla en 2009 disminuyó el promedio a tres hijos. En otro tema, el deseo de ser madre va asociado al número de hijos que ya se tiene, entre mayor sea el número de hijos sobrevivientes su deseo de tener otro disminuye; de esta manera, entre las poblanas de 15 a 49 años de edad, que tienen dos o más hijos sobrevivientes, solo 16.8% desea ser madre de otro hijo.

Publicado por El Heraldo de Puebla, el Mayo 8, 2013 

6 de mayo de 2013

Palabra de Antígona


Infranqueable la violencia contra las mujeres


 Por Sara Lovera


Este martes, Mujeres de cuatro continentes se reúnen en México convocadas por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres (CLADEM), para analizar el cumplimiento de los compromisos que han firmado gobiernos de la región más desigual del mundo.

A propósito de esta reuníon  decidí buscar información para ver qué dicen las agencias oficiales sobre la condición social de las mujeres de América Latina.

CLADEM asegura que los estados de  América Latina tienen  deudas pendientes con los derechos humanos de las mujeres, como retrasos de cumplimiento en Convenciones y/o acuerdos internacionales, sobre las leyes que han creado en los últimos lustros y las políticas públicas que anuncian para mejorar la vida de la mitad de la población. Y aunque gobiernos, políticos y otros funcionarios reconocen en discursos  que las mujeres tenemos iguales derechos y somos parte de sociedades democráticas, no cumplen.

Las cuentas son malas. Hay un tremendo hoyo de atraso, que se cuenta y evalúa, pero que nadie para: la violencia contra las mujeres que se yergue como un manantial inagotable.

Lo que hallé fue un fenomenal e inmenso documental de estudios contradictorios y reveladores. Hay consenso en organismos como CEPAL, Banco Mundial, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y ONU Mujeres (entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las Mujeres), sobre una mejoría económica en la región, donde ha disminuido la pobreza, mejorando la vida de muchas mujeres, a pesar de que aumentó la indigencia y la pobreza alimentaria de un porcentaje respetable.

Coinciden en que ha mejorado la participación política y disminuido la brecha educacional entre hombres y mujeres, pero no el trabajo decente y bien remunerado. También se dice que mejoró, en muchos sentidos la salud, incluso que disminuyó la muerte materna. Excepto en la incidencia de VIH/Sida y la muerte por aborto inducido.

Los claroscuros tienen que ver con regiones específicas o países en concretos. Por ejemplo, en Haití no puede documentarse ningún avance, lo mismo que en las zonas con población indígena o afroamericana de la región. Reconocen estos estudios que se va lento en cuanto a la cultura de la igualdad pero advierten que no hay que derrotarse, que con todo -políticas públicas y funcionamiento de aparatos estatales de atención a las mujeres-, realizan muchos esfuerzos, aunque reconocen que sus presupuestos son exiguos. El gran avance que ven estos organismos es que hay más diputadas, senadoras y dos jefas de estado.

Sin embargo…

Esos estudios señalan con reveladoras cifras, opiniones y preocupaciones que es la violencia contra las mujeres algo insoportable, que se incrementa, que destruye la inteligencia de quien la sufre, que limita su desarrollo, que condiciona su libertad y que es una verdadera catástrofe: entre 17 y 53 por ciento de las mujeres latinoamericanas y caribeñas son afectadas sistemáticamente por esta violencia, por ser mujeres.

La violencia sexual significa en América Latina 500 episodios al día. Sólo en febrero hubo cinco asesinatos de mujeres en Argentina y en Uruguay seis; en Colombia se abusa de seis mujeres cada hora; en México siete de cada 10 han sufrido violencia y sólo entre junio de 2010 y junio de 2012 se reportaron cuatro mil mujeres desaparecidas. En Brasil hay una agresión contra las mujeres cada 15 segundos, sin considerar que en un solo año hubo dos mil 982 violaciones sexuales.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 69 por ciento de las latinoamericanas sufrieron de violencia sexual y fueron atendidas en los hospitales, significando gastos impresionantes.

En México, el último informe presentado por la Secretaría de Gobernación, en el noreste del país la violencia contra las mujeres creció un 400 por ciento y en todo el país se duplicó; sin considerar que la Cámara de Diputados documentó al menos 15 mil violaciones sexuales anuales.

¿Qué hay detrás? Los estudios de CLADEM señalan que no hay avances visibles en la cultura de la igualdad, que los países se desentienden de un asunto clave que es la educación de género, donde autoridades, operadores de políticas públicas y sociedad en general han naturalizado la violencia.

Esto es, que todo el mundo consiente y acepta que se “corrija” a las mujeres a grado tal que se les asesina y nadie se desvela porque el 92 por ciento de esos casos queda impune. En Venezuela donde se ha podido documentar una baja en la violencia contra las mujeres en general, cada 45 segundos en sus hogares las mujeres sufren vejaciones, abuso y mal trato. Llama poderosamente la atención que estos estudios señalan que crece la trata por explotación laboral y sexual; que cada día se reduce la edad de las víctimas hasta de cuatro o cinco años, en todos los países sólo el dos por ciento de los sujetos responsables son juzgados. Es decir, se transcurre por una absoluta impunidad.

El asunto tiene preocupado al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quien apenas en marzo último señaló que los gobiernos no cumplen con políticas de contención de la violencia contra las mujeres y parecen inútiles todas las leyes decretadas.

¿Dónde estará el problema? En una inmensa masa de hombres, mujeres, políticas y políticos, y de responsables de la justicia, que tienen un pensamiento misógino. Que dentro de su conciencia no hay ningún cambio. La pregunta es entonces ¿Qué han hecho estos gobiernos con la cantidad de recursos para cambiar las mentalidades? Respuesta: nada.

 Es posible que pongan recursos para mejorar la pobreza, pero no para mejorar las relaciones dentro de los hogares entre las mujeres y los hombres; ponen dinero para aportar con programas, a veces condicionados, para proyectos productivos que a veces funcionan, pero nada para fomentar el respeto y la dignidad humana. Es como una acción que va por dos caminos. Si no hay una revolución cultural cuyos resultados no dan votos, no dan prestigio, no se puede contar en los informes presidenciales, no habrá un cambio y estaremos perdiendo, día a día, vidas y capacidades humanas de la mitad de la población.

De ahí la importancia de la anunciada reunión. Tras 25 años de intervención de la red CLADEM, que está en 15 países, que busca el cumplimiento de las leyes, que se ocupa de casos jurídicos, a veces con gran éxito, que vigila las recomendaciones concretas para restaurar derechos humanos de muchas mujeres, presas, indígenas, desplazadas, sin recursos…hoy habrá un balance.

¿Cómo mejorar su intervención? Ya que es la violencia contra las mujeres el mejor ejemplo de que nuestras sociedades son salvajes, antihumanas y creen que con más derechos políticos o con más programas sociales “se ayuda a las mujeres”, quienes de todas las clases sociales viven un infierno cotidiano.
Vejadas y maltratadas; golpeadas y violadas; asesinadas impunemente. Valdrá la reunión para volver sobre estos pasos. Y preguntarse ¿Cuándo pararemos esta tremenda espiral de violencia contra las mujeres? ¿Alguien puede darse cuenta que disminuye todas las capacidades humanas y conspira contra el ansiado desarrollo?

Veremos.



saraloveralopez@gmail.com, www.diezcomunicacion.com.mx

3 de mayo de 2013

SOS México: Reportera pide ante la ONU que no haya un solo asesinato más





Gracias a Periodistas de a Pie compartimos el Discurso de Marcela Turati en la ONU a propósito del Día Mundial de la Libertad de Prensa que se celebra hoy

Buenos días, gracias por su invitación este día tan importante.

Soy una reportera mexicana, como muchos, preocupada por la situación que atraviesa mi país, catalogado por Freedom House como país no libre para la prensa.
Nosotros, los reporteros, lo constatamos todos los días.
Cuando un político anuncia que un fotógrafo merece ir a la cárcel por las fotos que tomó. Cuando un reportero recibe una llamada de un narcotraficante, o es capturado y torturado, para que aprenda el tipo de noticias que no debe escribir. Cuando el dueño de un medio de comunicación, o un directivo, o un editor, ordena que ciertos políticos o religiosos o empresarios no deben ser nunca cuestionados. Cuando un periódico, radio o televisora deja de informar sobre la violencia. Cuando aparece el cuerpo de alguno de los nuestros, abandonado en cualquier calle como bolsa de basura, torturado, decapitado, junto a un cartel que indica: “Esto es porque escribió de lo que no debía”.
México es catalogado uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. También se encuentra entre los 10 países que deja los crímenes contra periodistas en la impunidad, según el Comité de Protección a los Periodistas.
El número de periodistas muertos y desaparecidos en los últimos años es de más de 70. Es un número alto para un país que se dice democrático, para país no considerado formalmente en guerra. Aunque México vive una guerra. Los reporteros mexicanos nos convertimos en los últimos años, especialmente en el periodo del presidente Felipe Calderón, en corresponsales de guerra en nuestra tierra.
Pero la guerra mexicana es diferente. No se muere en campos minados o en fuegos cruzados. En México hay una cacería de periodistas, quienes se sienten incomodados con la información sacan a los periodistas de sus casas o, incluso, de sus oficinas, para secuestrarlos, torturarlos o matarlos.
Como en toda guerra se desea controlar el territorio y a la población, en la guerra mexicana los periodistas incomodan. La lógica entonces es desactivarlos. Que dejen de contar el número de muertos. Que no digan quién o cuántos murieron anoche. Que no se hable de las desapariciones de personas. Que no señalen violaciones de derechos humanos. Que se guarde la información sobre la balacera que puso en pánico a la población.
No son asesinatos casuales, hay una cacería de periodistas.
Si antes el problema eran los gobernantes corruptos que no aceptaban críticas, ahora es el crimen organizado que va tomando el poder político, cooptando o sometiendo al poder económico, tomando las policías, pero para tener el control completo necesita controlar a la prensa. Para que la gente no sepa lo que ocurre.
Con tantos periodistas muertos, desaparecidos, silenciados, amenazados, y tantos medios de comunicación atacados, llama la atención enterarnos de que el gobierno mexicano no aceptó ser o de los países piloto del Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas y la Cuestión de la Impunidad. Eso es sintomático.
* * *
Los asesinatos continúan todo el tiempo. Pero esas muertes se pierden en la fosa común a donde van a parar todos los asesinados. Los periodistas corren la misma suerte de cualquier ciudadano, porque sus muertes no son investigadas. Y, peor aún, los mecanismos de impunidad se activan para que al periodista asesinado se le culpe de su propia muerte, se crea que en “algo malo andaba”, se siembre sospecha alrededor para que nadie pida justicia.
* * *
Los periodistas no somos más importantes que los ciudadanos pero trabajamos con un bien público que es la información. En este momento no solo está en riesgo la libertad de expresión, está también en riesgo el derecho de la gente a estar informada. El derecho a saber por qué le pasa lo que le pasa. El derecho a tomar decisiones como por qué calles o cruzar para no encontrar balaceras cuando se lleva a los niños a la escuela.
Por eso es indispensable que se acabe la impunidad en los crímenes contra periodistas. Y que siempre, en todos los casos, se aplique un protocolo de investigación en los que se agote, como principal línea de investigación, el trabajo periodístico que la víctima realizaba.
Una víctima del asesinato físico, a quien se le victimizó después asesinando también su honra es Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso, donde yo trabajo, en el peligroso estado de Veracruz. La única línea de investigación fue la de robo. A pesar de que ella era una voz potente, valiente, que denunciaba la corrupción política y al crimen organizado. Ella era cómplice de los ciudadanos.
Los mecanismos de la impunidad requieren siempre manchar el buen nombre del asesinado. Sembrar sospecha y miedo, para que nadie pida justicia, para que los colegas no se organicen. Así se ha ido acabado el periodismo de investigación. Cuando se silencia a la prensa, la sociedad pierde sus ojos, sus oídos, su boca. Queda indefensa.
* * *
En México reina la impunidad. Los crímenes no se investigan. Las policías y los ministerios públicos no saben investigar, o no quieren o no pueden porque no resuelven casos. La procuración de justicia depende del gobernante estatal, no existe autonomía. Muchas veces los responsables de investigar los crímenes son los mismos sospechosos del asesinato. En México la cultura es la impunidad.
Por eso es urgente comenzar a resolver los crímenes contra periodistas y defensores de derechos humanos. Al menos resolver esos para mandar un mensaje para que nadie se atreva a querer silenciarlos. Porque la impunidad es una pistola sin seguro.
Es tanta la angustia ciudadana de no saber qué pasa en su entorno que se ha dado un fenómeno en varias ciudades donde ciudadanos toman el papel de los periodistas, crean blogs, abren páginas de facebook, suben videos a Youtube intentando informar lo que ocurre, haciendo lo que los periodistas no pueden. Eso, a algunos de ellos, les ha costado amenazas y la vida.
* * *
Hay otro fenómeno del que no se habla, que abona a la impunidad, y es la corrupta relación de la prensa con el poder. El gobierno premia a quien le es fiel y castiga a los medios críticos. La falta de transparencia en la asignación de publicidad es el arma que tienen los gobernantes para callar a la prensa. Los medios críticos quedan aislados, contra la pared y en constante riesgo de desaparecer. Esta denuncia fue llevada a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos por parte de la revista Proceso. Esta situación forma parte de la censura que se vive.

Como dependen del gobierno, muchos medios de comunicación callan la violencia. No se interesan por presionar al gobierno para que existan nuevos mecanismos para la protección de la libertad de expresión. No presionan para que firme planes de acciones como el que propone la ONU, que el gobierno anterior no firmó a pesar de su discurso oficial de apertura el escrutinio y cooperación internacional. A pesar del tamaño de la emergencia no se hizo nada. Aunque cualquier estrategia de cooperación hubiera significado una gran ayuda para mejorar la situación de la prensa.
La prensa fiel al gobierno no habla de la violencia. Invisibiliza a los muertos. Juega el juego que pide el gobierno. No exige tampoco justicia para sus reporteros fotógrafos asesinados o desaparecidos, para evitarse un boicot publicitario. Muchos medios de comunicación son instrumentos que sirven de arma para defender los intereses de los dueños e intercambiar favores.
Por eso, entre periodistas decimos que estamos entre tres fuegos: el de los gobernantes, el del crimen organizado y el de las empresas que defienden intereses contrarios a los ciudadanos.
En México parece que no pasa nada. Se habla de paz y no hay voces que salgan a decir lo contrario porque están silenciadas. Muchos lugares están en sometidos al silencio. Cada vez son más los lugares de los que perdemos la señal, de los que no sabemos qué está pasando. Y cualquiera se atreve a silenciar, ya no sabemos qué es lo que molesta. Si detrás de una amenaza hay intereses empresariales, políticos, traficantes drogas. Es como caminar sobre arenas movedizas.
Daniel Alejandro Martínez, el último periodista asesinado, apenas la semana pasada, fue criminalizado por el procurador de justicia encargado de investigar el crimen a las pocas horas de que su cuerpo fue encontrado. El último periodista desaparecido apenas en enero, Sergio Landa, había recibido a amenaza porque publicó el asesinato de un taxista. El primer desaparecido, Alfredo Jiménez Mota, desapareció por investigar a narcotraficante local. Otro desaparecido, Ramón Ángeles Zalpa, por denunciar el robo de minerales y la presencia de talamontes en su tierra. Regina Martínez pudo haber sido asesinada por cualquier nota incómoda.
Algo está podrido en un país cuando, como varios que conozco, tienen hecho su testamento, su carta póstuma, se sienten vigilados hasta cuando hablan por teléfono, se siente condenados a pena de muerte.
Este es un SOS para que volteen a ver a México, para desactivar la impunidad, la poca transparencia en la asignación publicitaria, las relaciones corruptas prensa-poder, para presionar por mejores condiciones laborales de los periodistas porque también son asuntos de seguridad. Es necesario empoderar a la presa, a los periodistas, y con ello a los ciudadanos. Es una llamada de auxilio para que no haya un solo asesinato más.

2 de mayo de 2013

La Corte invalida la reforma antiaborto en Querétaro



La SCJN analiza las leyes en Querétaro, Guanajuato y Oaxaca que conceden derechos a las personas desde su "fecundación" o su "concepción".

Por Paris Martínez

El pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió invalidar -por ocho votos a favor y tres en contra- la reforma a la constitución de Querétaro con la cual, en 2009, se protegió el derecho a la vida desde la “fecundación”.

La Corte decidió invalidarla por considerar que durante su aprobación legislativa se dieron irregularidades “graves”.
Esta reforma, orientada a suprimir la práctica del aborto, fue aprobada en 2009 por el Congreso queretano con el aval de 22 de sus 25 diputados integrantes; sin embargo, fue puesta en vigor (con su publicación en el diario oficial del estado) sin que contara con el aval de al menos 12 de los 18 municipios que conforman esta entidad federativa, requisito obligatorio para cualquier modificación a la constitución estatal.

De hecho, se destacó, la reforma fue publicada sólo con el respaldo de dos alcaldías, lo cual se consideró una “violación procesal invalidante”.
La controversia constitucional discutida fue interpuesta hace cinco años por el municipio queretano Arroyo Seco.

Cabe destacar que la Corte no se pronunció sobre la validez o invalidez de la reforma antiabortista, sino sólo contra el procedimiento irregular mediante el cual fue aprobada.
Sobre este “tema de fondo”, explicó el ministro presidente Juan Silva Meza, al declarar un receso en la sesión de hoy, la Suprema Corte se manifestará mañana, al debatir las reformas que protegen la vida desde la “concepción” aprobadas en Guanajuato y Oaxaca.
En entrevista con Animal Político, la abogada Paola Zavala Saeb explicó que la Corte no ha dicho cuáles son los efectos de la controversia metida por el municipio queretano de Arroyo Seco, eso se decidirá mañana.

Según Zavala Saeb, hay dos caminos: que la invalidación de la reforma antiabortista sólo aplique en Arroyo Seco o en todo el estado.
“Estas reformas, según los municipios actores, violan sus facultades como municipios de dar servicios de salud. Específicamente la píldora del día siguiente y el DIU. La píldora está reconocida en la Ley General de Salud, en la Norma oficial mexicana 46 y en diversos tratados internacionales. La lógica es que si las constituciones locales protegen la vida desde la fecundación, lo que sea que eso signifique porque la ciencia todavía no identifica cuál es ese momento, no podrían los municipios acceder a su derecho a proveer este tipo de medicamentos”, explicó Zavala Saeb.

La abogada Zavala Saeb detalló que “si se ganan estos asuntos mañana no estamos hablando de la legalización del aborto en ningún lado. Estamos hablando de que mujeres que hayan sido violadas puedan tener acceso a este tipo de medicamentos”.

El pleno de la SCJN también tenía planeado analizar este lunes la constitucionalidad de las leyes que en Guanajuato y Oaxaca, así como en Querétaro, conceden derechos a las personas desde su “fecundación” o su “concepción”, y que, en interpretación de distintos municipios de estas entidades, impiden cumplir a cabalidad las disposiciones nacionales en materia de salud para las mujeres. No obstante, la Corte sólo pudo discutir el caso de Querétaro. Para mañana programaron completar la discusión para Oaxaca y Guanajuato.

Este lunes, y en sesión pública que fue transmitida por internet, la discusión inició a las 11:00 horas con la controversia constitucional promovida por el municipio Arroyo Seco en contra del gobierno y el Congreso de Querétaro, los cuales impulsaron en 2009 una reforma que garantiza “el derecho a la vida de todo ser humano desde el momento de su concepción”.
Sin embargo, el municipio Arroyo Seco consideró que con esta modificación a la constitución estatal, el gobierno y el Congreso de Querétaro entraron en conflicto con las leyes nacionales que permiten interrumpir el embarazo en caso de violación sexual y, por lo tanto, impiden otorgar una cobertura de salud completa a las mujeres queretanas.

Un argumento similar es el que sustenta el segundo punto del orden del día de la sesión de ministros, que es la controversia promovida por el municipio de Asunción Ixtaltepec en contra de la reforma aprobada en septiembre de 2009 por el Congreso de Oaxaca, con la cual se sentó que en esta entidad “todo ser humano, desde el momento de su fecundación, entra bajo la protección de la ley y se le reputa como nacido”.

Leer Más: http://www.animalpolitico.com/2013/04/suprema-corte-analiza-hoy-constitucionalidad-de-3-leyes-estatales-antiaborto/#ixzz2SA89KSyY

18 de abril de 2013

ONU pide salvar vida de joven que necesita aborto terapeútico




Publicado por Diario La Página de El Salvador

El aborto, en todas sus facetas, en El Salvador se considera un homicidio agravado, con penas hasta de 30 años de cárcel.

El Sistema de las Naciones Unidas (ONU) en El Salvador hizo un llamado a las autoridades competentes a tomar las medidas necesarias a la brevedad posible para proteger el derecho a la vida de una joven que necesita un aborto terapéutico, que está penado por las leyes locales.
B.C. ó "Beatriz" -nombre ficticio de la paciente- tiene 22 años de edad y según la ONU "sufre de una enfermedad grave y crónica que se deteriora con la progresión de su actual embarazo, con alto riesgo de muerte".

Organizaciones feministas y medios locales dicen que la joven padece de lupus e insuficiencia renal, por lo que con el paso del tiempo y el embarazo, el peligro de muerte de la joven se acelera.

La ONU, en un inusual comunicado, indicó que además B.C. "se encuentra gestando un feto con anencefalia, anomalía incompatible con la vida extrauterina".

Las gestiones para salvarle la vida a la joven se han intensificado: la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, envió una solicitud a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para solicitar la interrupción del embarazo de B.C., gestión que está por resolverse.

El aborto, en todas sus facetas, en El Salvador se considera un homicidio agravado, con penas hasta de 30 años de cárcel.

Roberto Valent, Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas (ONU), en El Salvador, expresa su profunda preocupación por la situación que atraviesa la señora B.C. y exhorta a las autoridades competentes a resolver el caso con la urgencia debida para que se le brinden los cuidados y procedimientos médicos que le garanticen el derecho a la vida.

El Sistema de Naciones Unidas toma nota de la resolución 310-2013 en la que se admite la demanda de amparo y se adoptan medidas cautelares por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia en preservación de la salud física y mental de la señora B.C. y queda a la expectativa de la resolución definitiva del recurso de amparo.

6 de abril de 2013


Leonor


Por Nuria  Varela *

Málaga, España.- El martes, Leonor tenía que haber vuelto al cole, pero ya nunca conseguirá restar bien, bien, como le decía su profe. Tenía seis años y su padre la asesinó justo el día que tenía que devolverla a su madre, de la que estaba separado y a la que había maltratado, razón por la que tenía una condena de seis meses de prisión, que nunca llegó a cumplir por no tener antecedentes, así como una orden de alejamiento por dos años.
Condena a prisión y dos años de alejamiento de la madre y, sin embargo, ninguna protección para Leonor. Cuando se conoció el asesinato, Jesús Galeote, el alcalde de Campillos (Málaga), España, donde fue asesinada Leonor, dijo que estaba consternado y que el asesino era “un hombre tranquilo”, “un muchacho apocado”. Lo mismo que debieron pensar el juez, el fiscal, los equipos psicosociales… es decir, todas las personas que debían haber protegido la vida de Leonor y no lo hicieron.
El asesinato de Leonor causó un relámpago de tristeza y horror que igual que vino se fue. Dentro de unos días, salvo su familia y amigos nadie se acordará ya de ella y dentro de unos años, probablemente sólo sea un vago recuerdo excepto para su madre, a la que nadie ni nada quitarán el dolor de haber perdido a una hija. Quizá ni siquiera nadie consiga quitarle el sentimiento de culpa de que nunca debió dejar a su hija en manos de ese hombre. Sin embargo, esa madre estaba obligada a hacerlo. La Ley Integral contempla que ningún maltratador tenga la custodia de sus hijos pero utiliza el verbo “podrán” (los jueces suspender el régimen de visitas) en vez del “tendrán”.
Así, la mayoría de los maltratadores disfruta de sus hijos e hijas, con las visitas “normales” en una separación o divorcio y, por supuesto, con sus días de vacaciones. Un podrán le costó la vida a Leonor. Y una ceguera crónica en los juzgados que, aunque pueden, no quieren proteger a los menores de los violentos. Parece que ni siquiera en los juzgados encuentran contradicción alguna en ser un maltratador con condena y, al mismo tiempo, un hombre tranquilo y buen padre.
Es uno de los mitos intocables que aún sobreviven en nuestra cultura: un maltratador puede ser un buen padre, “nada tiene que ver lo que le haga a la madre con lo que le haga a los hijos”… Tan potente es el mito que incluso algunas mujeres maltratadas lo dicen y son ellas mismas las que no quieren solicitar la suspensión de las visitas porque “me da pena quitarle a su hijo” o “mi hijo se merece un padre” o, incluso, “a mí me machacaba pero es un buen padre”.
Un mito que le ha costado la vida a Leonor, a Ruth, a José, al crío de 11 años al que su padre estampó dentro del coche después de llamar a su madre por teléfono para decirle “asómate a la ventana y verás lo que te mereces”… Un mito que provoca escenas dantescas en los puntos de encuentro donde van a parar las criaturas que tienen horror a sus padres y a las que la justicia obliga a ver bajo vigilancia porque “no se puede romper el vínculo paterno-filial”, llegan a decir los jueces por escrito. No se me ocurre ningún centro de tortura mayor para un menor –en un país que no esté en guerra o situación de conflicto-, que un punto de encuentro que, traducido, significa un lugar donde se obliga a acudir a los menores víctimas de la violencia de sus padres a pasar unas horas con ellos. Todo esto, por supuesto, en beneficio del menor que es la coletilla habitual para cualquier aberración de este tipo.
Pero el mito no sólo no desaparece, está creciendo hasta convertirse en un monstruo. Cuando el desaparecido Ministerio de Igualdad propuso en noviembre de 2010 reformar el Código Civil para que la retirada de la custodia fuera automática para los imputados por malos tratos y que también se acabara con el régimen de visitas para maltratadores, se montó uno de los típicos follones que se liaban alrededor de todas las propuestas que salían de aquella casa. No se consiguió sacar la propuesta a pesar de que en los juzgados comenzaba a verse dos nuevas estrategias que han ido en aumento con el paso del tiempo: los maltratadores denuncian sistemáticamente a sus víctimas cuando son denunciados y se apela al conocido como SAP (Síndrome de Alienación Parental, es decir, la manipulación de los pequeños por parte de la madre –nunca se utiliza para el padre-, para indisponerlos y enfrentarlos con él) para evitar así cualquier intento de separar a los maltratadores de sus hijos.
El SAP no existe, no ha sido reconocido por ninguna sociedad científica y fue inventado por un tipo, Richard Gardner, un pederasta confeso que dejó escritas cosas como: “Debe ayudarse al niño a comprender que en nuestra sociedad tenemos una actitud exageradamente punitiva y moralista respecto al abuso sexual contra niños” (1992). “Los niños son naturalmente sexuales y pueden iniciar encuentros sexuales seduciendo a un adulto” (1986). “Hay algo de pederasta en cada uno de nosotros” (1991).
Sin embargo, todos los días podemos leer sentencias como las siguientes. “Resulta más conveniente para el interés de los menores mantener la guarda paterna, señalando el propio informe que la custodia a la madre ‘podría ser peligrosa’ y con ‘riesgo de alienación parental’. No se concede la custodia compartida aunque exista un informe de la psicóloga favorable, puesto que tanto el Ministerio Fiscal como el padre se oponen a este régimen” (AP Alicante Sec 4ª, 13-5-2010). “Procede el cambio de guarda a favor del padre por el grave perjuicio que ocasiona a la hija la custodia materna hasta el punto de estar al inicio de un síndrome de alienación parental o injustificado rechazo a la figura del padre. La actitud perjudicial demostrada por la madre respecto a la hija y el grave riesgo de pérdida de la relación con su padre hace improcedente fijar un sistema de visitas para la madre” (AP Madrid. Sec.24, 23-4-2009).
Frente a esta pesadilla, el ministerio que dirige Ana Mato ha decidido que este año, por primera vez, los registros de víctimas de violencia machista incluyan también a los menores fallecidos. Yo no sé ustedes, pero yo no quiero seguir contando niños asesinados. Es hora ya de que el SAP desaparezca de los juzgados y de que en ningún caso los maltratadores puedan tener custodias ni régimen de visitas con sus hijos e hijas. Y esto sí que es “en interés del menor”.

* Publicado por La marea




México, líder continental en feminicidios


Redacción Análisis365

A pesar de lo alarmante de las cifras el delito sigue sin tipificación en ocho estados de la República

Una investigación de la Secretaría de Gobernación confirma que las muertes violentas de mujeres repuntaron durante el sexenio pasado. Para 2010, la tasa de homicidios dolosos de mujeres superó el promedio global para los países del Continente Americano e implicó un retroceso de 14 años para México. A pesar de lo alarmante de estas cifras, el Estado no cuenta con un registro confiable respecto de los asesinatos de mujeres por razones de género: el 25 por ciento de las entidades aún no tipifican el feminicidio, y los mecanismos institucionales encargados de la protección de las mujeres presentan obstáculos prácticos.

En el marco de la supuesta “guerra” contra el narcotráfico, 5 mil 904 mujeres fueron asesinadas entre 2008 y 2010. Las cifras provienen del Estudio nacional sobre las fuentes, orígenes y factores que producen y reproducen la violencia contra las mujeres, elaborado por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Del documento se desprende que los más de 5 mil 900 asesinatos representan el 39.38 por ciento de las muertes por homicidio de mujeres registradas entre 2001 y 2010; en total, 14 mil 991 decesos de este tipo.

A 6 años de la promulgación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia –que define la violencia feminicida y que por primera vez en el país reconoce legalmente la violencia contra la mujer–, ocho entidades siguen sin tipificar el feminicidio.

Una de estas, Chihuahua, que registró el 45 por ciento de los homicidios dolosos de mujeres durante los últimos 9 años. En tanto, las 24 entidades que ya incluyeron el tipo penal en su legislación presentan deficiencias en cuanto a la definición del delito. Por ejemplo, no lo contemplan de forma autónoma o incorporan elementos subjetivos que dificultan su acreditación.

A través del estudio Feminicidio en México. Aproximación, tendencias y cambios 1985-2009, la Comisión reveló que durante los 3 primeros años del gobierno de Felipe Calderón, de 2007 a 2009, 4 mil 379 mujeres fueron asesinadas de manera violenta.

Dicha cifra superaba los crímenes cometidos durante las gestiones de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox en igual periodo.

3 de marzo de 2013

La misoginia es un crimen sin cadáver; un asesino silencioso




Intervención de Laura Hernández, embajadora de “poetas del mundo” en el Foro Internacional de Poesía “La mujer rota”

Redacción: Aurora Sansores, CIMAC- AmecoPress

“Crimen sin cadáver: la misoginia, asesino silencioso”, tituló su ponencia Laura Hernández Muñoz, embajadora de poetas del mundo en México, en la que calificó la misoginia como el odio a las mujeres disfrazado de amor, en la que el varón misógino tiene una visión deformada de sí mismo.

Durante la tercera mesa del primer Foro Internacional de Poesía “La mujer rota”, la también Embajadora de la Paz Universal en Ginebra, Suiza, realizó una disertación sobre el misógino, el hombre que gusta de mujeres inteligentes, triunfadoras y carismáticas porque son un reto para su personalidad controladora “entre más sobresaliente sea la mujer, más empeño pone en destruirla”.

Dijo que el placer de ir disecando lentamente el espíritu femenino sin matarlo, es un trabajo cotidiano que requiere de un sutil tratamiento sádico y amoroso, en el que la mentira y el engaño es una de sus tretas, pero, si acaso la mujer hace uso de ellas, es severamente castigada.

Recalcó que el hombre no siente dolor ni remordimiento por el daño que inflige, siempre piensa que ella se lo merece por haber trasgredido alguna de sus múltiples reglas de conducta, y el juego del gato y el ratón se sucede continuamente hasta lograr que su víctima (esposa, amante, compañera) crea que se lo merece, y acepte y justifique el mal trato.

Y es tal el daño psicológico, que la mujer al hablar de su pareja, lo justifica, y siempre lo hace con los términos: “es encantador, tiene muchos detalles, siempre está atento a lo que hago y digo, me quiere mucho, por eso me cuida y está al pendiente de cómo visto, me comporto, y adónde voy y a quien frecuento”.

Lamentablemente cuando la labor de destrucción de la autoestima de la mujer está completada, el misógino se vuelve impaciente e intolerante y la desprecia acusándola que lo enfadan sus lloriqueos, su falta de arreglo personal y su actitud derrotista y cobarde.

Posteriormente viene la amenaza de buscarse a otra que realmente lo satisfaga y que sea mejor en todos los aspectos, los insultos van haciendo del espíritu de la mujer un gran hueco por donde escapa la esperanza de salvación: aman y temen al causante de su dolor, desean escapar y al mismo tiempo sienten que sin él no son alguien que valga la pena amar.

Creen que sólo él puede amarlas y por eso aceptan cualquier tipo de castigo que les dé “incluso la muerte psicológica y espiritual, crimen que ninguna ley humana castiga porque no hay cadáver para comprobarlo”.

La también escritora, afiliada al Registro Creativo de la Asociación Canadiense de Hispanistas, afirmó que el lado sombrío de la relación con un misógino es que, para poder disfrutar de los buenos momentos, si los hay, una mujer soporta también mucho dolor, se vuelve una relación amorosa adictiva, y como toda adicción, se convierte en una necesidad compulsiva de estar junto a quien le hace daño.

Subrayó que se cree que una mujer que es maltratada se separa de su pareja, sin embargo en la relación con un misógino, sucede lo contrario, porque nada crea un vínculo tan adictivo como el que vive una mujer y un misógino, porque éste mantiene la relación en oscilaciones pendulares del amor y la agresión.

Capacidad amatoria que seduce y atrapa, pero jamás se siente satisfecho

Hernández Muñoz apuntó que para el misógino lograr absoluto control sexual, financiero, social y familiar es de primer orden, su “amor” es característicamente insaciable y exigente, todo lo que la mujer haga por complácelo, jamás se sentirá satisfecho. “inventará constantemente maneras nuevas de poner a prueba su devoción. Es como si cada día tuvieras un examen final que nunca aprobarás”.

Explicó que en el aspecto sexual despliegan una capacidad amatoria que seduce y atrapa, pero sólo sus necesidades tendrán importancia, su comportamiento egoísta no permite más formas de hacer el amor que las que a él le satisfagan, entre ellas el sadomasoquismo, y es precisamente cuando ya tiene a la mujer sometida a su chantaje amoroso, cuando inicia el ataque sistemático de desvalorización física y emocional, al agredirla verbalmente, con críticas y comparaciones con otras mujeres.

“La constante crítica mina la autoestima de la mujer más fuerte, convirtiéndola en un guiñapo humano que agradece a “su hombre” la generosidad de amarla a pesar de todas sus imperfecciones. A mayor maldad en la agresión verbal, los efectos son más devastadores”.

Señaló que esta actitud de desvalorización puede conducir a la mujer al alcoholismo, a las drogas y al suicidio, al ser abandonadas por su agresor.

Ejemplificó que el refrán “el que paga, manda”, el misógino lo aplica de manera absoluta, tasa el amor por la cantidad de dinero que se utiliza para obtenerlo, y en la relación de pareja cree que si él “invierte” en ella, lo mínimo que puede hacer la mujer es someterse a su voluntad completamente.

Dinero y misoginia, íntimamente relacionados

Manifestó que cuando se trata de dinero, hay dos tipos de misóginos: el buen proveedor de economía estable, y el trágico que siempre es víctima inocente de estafas y engaños, además de estar continuamente desempleado y en bancarrota.

“Como sea de ambas partes, si él contribuye, o se hace a partes iguales, o es mantenido, él es quien decide cómo se gasta el dinero. Una mujer desprotegida económicamente, es la víctima favorita y permanente de este tipo de relación”.

Dijo que es probable que en público se muestre encantador y sociable, pero tan pronto como se queda solo con su compañera comienza a despotricar, otra manera es la de humillarla en público, y otros insultan a su mujer coqueteando abiertamente con otras mujeres en presencia de ella “es un comportamiento que se propone herir, castigar y humillar, conduciendo a la desvalorización e inseguridad de la mujer”.

La familia como rivales del afecto del misógino

En lo referente a la familia, apuntó, el misógino siente una amenaza del vínculo emocional de la mujer con sus padres, hermanos y parientes, a los que ve como un enemigo a vencer para obtener el control absoluto de los sentimientos de su mujer.

“Para un hombre así, los niños pueden ser poderosos rivales en el afecto de su compañera además de utilizarlos para amenazarla con quitárselos en caso de que él juzgue que ella no es una buena madre”.

Advirtió que los niños que crecen en el hogar de un misógino experimentan cólera, tensión y frustración además de miedo, cuando ven agredir a su madre, ya sea psicológica o físicamente, se asustan y enojan, y al no tener más salida que aguantar expresan sus sentimientos en formas contraproducentes y autodestructivas, como reacciones psicosomáticas, dificultades escolares y depresiones.

4 de enero de 2013

Mujeres indígenas: sexualidad y violencia


Por Cirenia Celestino Ortega*


En 2010, según el Observatorio de Mortalidad Materna (OMM), 992 mujeres murieron en México en el ejercicio de su maternidad, es decir, en torno a su embarazo, parto, puerperio o aborto, una de cada 5 era adolescente, 14 por ciento era hablante de una lengua indígena, y 9 de cada 10 recibieron asistencia médica, es decir, no murieron en manos de una partera.  
Las condiciones de pobreza y las oportunidades de vida limitadas están estrechamente relacionadas con tener un embarazo a temprana edad, perpetúan la inequidad de género y la desventaja social para las mujeres.
Para el caso de Puebla, el OMM reportó 58 muertes maternas en 2010, de las cuales 9 eran adolescentes y otras 9 hablantes de una lengua indígena, reflejo de la violación al principio de la no discriminación, la universalidad y la equidad, porque afecta a quienes sufren pobreza, no tienen acceso a escolaridad ni a servicios de seguridad social, y viven en zonas rurales, marginadas y aisladas.
Puebla ocupa el quinto lugar entre las entidades federativas con mayor población (5 millones 779 mil 829 habitantes, de las cuales 52 por ciento son mujeres), y con mayor índice de analfabetismo, donde una de cada 10 personas de 15 años en adelante no sabe leer ni escribir (Inegi, 2010).
En 2009, 40 de cada 100 adolescentes poblanas usó algún método anticonceptivo, 3.8 por ciento inició su vida sexual antes de cumplir 15 años. En este mismo año se registraron 122 mil 200 nacimientos, de los cuales 73 por ciento fueron de madres adolescentes (Campaña Por una Maternidad Libre y Voluntaria, CIMAC, México, 2010).
La salud constituye un campo aceptado para la participación pública de las mujeres, ha permitido una tradición de conocimiento y la aparición de oficios vinculados a estos saberes: parteras y sobadoras, como actividades de especialización.
La partería constituye uno de los nichos de reconocimiento para las mujeres al interior de sus familias y comunidades, acompañan a la embarazada durante el proceso, incorporan prácticas locales de salud, comparten una misma cosmovisión, y crean un ambiente de confianza y seguridad para la gestante.
Las traductoras, por su parte, garantizan que las mujeres puedan ser atendidas en su lengua y cuenten con alguien que les ayude a comprender el sentido que ciertos eventos y procesos tienen para las mujeres.
Cuetzalan presenta un trabajo importante en la organización de mujeres: agrupaciones de parteras, médicas, promotoras de salud y/o defensoras de Derechos Humanos de otras mujeres.
Las mujeres organizadas enfrentan las múltiples formas de explotación y opresión. Las indígenas de Cuetzalan empoderadas, promueven su auto-sustentabilidad, la formación de promotoras de salud, la profesionalización de las parteras, y la atención integral a las mujeres en su vida sexual y reproductiva.
La Estrategia Nacional de Promoción y Prevención para una Mejor Salud 2001-2006 señala que México cuenta con mil 121 hospitales públicos, 628 de éstos atienden a la población no asegurada, esto significa 1.1 hospitales por cada 100 mil habitantes para la población sin seguridad social.
Sin embargo, existen diferencias importantes entre entidades federativas: el Distrito Federal cuenta con tres médicos por cada mil habitantes, mientras que Puebla, Chiapas y Estado de México, con menos de uno, y Cuetzalan con uno para la atención de toda la población, 47 mil 433 habitantes.
La especificidad lingüística representa para las indígenas una barrera frente a las instituciones. En Puebla conviven cuatro lenguas indígenas, principalmente náhuatl, con 76.3 por ciento; el resto entre totonaca, popoloca y mazateco, de las cuales al menos 14 por ciento no habla español.
La salud sexual y la salud reproductiva fueron adoptadas como prioridad en la atención de la salud con la creación del Programa Nacional de Planificación Familiar y Salud Reproductiva 1995-2000, hoy Programa de Acción: Salud Reproductiva en el Programa Nacional de Salud 2007-2012, en el que se reconoce el derecho al disfrute de una vida sexual, reproductiva y post-reproductiva satisfactoria, saludable y sin riesgos.
El Estado mexicano firmó y ratificó instrumentos internacionales que otorgan legitimidad a los derechos sexuales y reproductivos, como la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo (1994); la Declaración de Valencia (1997); la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, 1979); las cuatro Conferencias Mundiales sobre la Mujer (México 1975, Copenhage 1980, Nairobi 1985 y Beijing 1995), y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer Belem Do Pará (1990).
Todos esos tratados marcan la normatividad de los Derechos Humanos de las mujeres como sujetas de reconocimiento, goce, ejercicio, protección y respeto de su vida, su integridad física, psíquica y moral, su libertad, salud y sexualidad, reconocido también en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2006).
Pese a los altos índices de embarazo en adolescentes y de muerte materna, de la vasta legislación nacional y las recomendaciones internacionales, el 12 de marzo de 2009 el Congreso poblano aprobó la reforma al artículo 26 de la Constitución estatal para proteger la vida desde la concepción, criminalizando así a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo aunque a nivel federal la NOM-046-SSA2-2005 “Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención”, obliga a promover la salud sexual y reproductiva, y a ofrecer la interrupción legal del embarazo y efectuarla si la mujer así lo decide de manera informada.
A pesar de su importancia en la realización integral de las mujeres, persisten indicadores de retroceso en la materia, como la ausencia de sensibilización, prestación de servicios y la misma legislación que garantice la decisión y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos con pertinencia cultural para las indígenas.

 *Investigadora de la Coordinación de Redes de Periodistas de CIMAC.

 12/CCO/RMB

Obesidad: “bomba de tiempo” para adolescentes embarazadas


Dispara hemorragia pos parto y preclampsia, entre otros males 

Por Guadalupe Cruz Jaimes

México, DF, 31 dic 12 (Cimacnoticias).- México debe reforzar sus acciones para disminuir la obesidad en adolescentes y el número de embarazos en esta población, ya que la gestación en las menores de edad con sobrepeso coloca en riesgo su salud y su vida.  
Y es que en el país esta problemática representa una “bomba de tiempo”, ya que las tasas de obesidad y de embarazo en adolescentes son “preocupantes”, advirtió Juan Carlos Bello, coordinador de la Maestría en Medicina materno-fetal en la Universidad Autónoma de Barcelona, durante su participación en el Tercer Congreso Nacional de Medicina Perinatal “Embarazo en adolescentes, vidas en riesgo”.
En el encuentro, organizado por el Instituto Nacional de Perinatología (INPer), el especialista refirió que una de cada 3 adolescentes en México tiene obesidad y la tendencia apunta a que en breve sean 2 de cada 3.
 Mientras que la tasa de embarazo es de 225 nacimientos por cada mil mujeres de 18 a 19 años, edad a la que 60 por ciento de las jóvenes tiene sobrepeso.
Ser una adolescente embarazada con obesidad detona con mayor frecuencia y gravedad padecimientos causantes de enfermedad y muerte ligadas al embarazo, parto y puerperio, como la hemorragia pos parto y la preclampsia-eclampsia (alteraciones en la presión arterial).
Juan Carlos Bello indicó que la prevalencia de la hemorragia pos parto en menores de 17 años con peso normal es de 3 por ciento, el doble de lo que se esperaría en las adultas, pero si las adolescentes son obesas la proporción se eleva a 7 por ciento, y si la obesidad es severa a 13.5 por ciento, es decir 10 veces más de lo que se esperaría en la población general.
En tanto, la preclamsia es 4 veces más frecuente en adolescentes obesas, y casi 7 veces más alta en las menores de edad con obesidad severa. 
En las adolescentes con sobrepeso también se duplica el riesgo de que sufran diabetes gestacional, y se triplican las posibilidades de que el producto nazca por cesárea de emergencia.
El también ginecólogo en el Hospital Qiron calificó el panorama como “aterrador”, y exhortó al país a actuar “de manera contundente” para controlar la obesidad en las adolescentes y encaminar acciones de prevención de embarazos en las menores de 17 años, ya que sólo de este modo será posible incidir “de manera viable en la morbimortalidad materna y perinatal”.
Bello criticó que hasta ahora la obesidad se considera un problema de salud pública en pocos países de la región, México es uno de ellos, ya que recién comenzó a preocuparse por esta situación.
Lo anterior a pesar de que la obesidad va en aumento en América Latina, sobre todo en la población que padece mayor desnutrición.
El experto mencionó que en la última década la obesidad, condición física que predispone el desarrollo enfermedades, cambió su prevalencia de forma “dramática”, al pasar de 10 a 25 por ciento, esta proporción es todavía más elevada en países como México (30 por ciento). 
Bello Muñoz indicó que el sobrepeso está ligado a la ingesta de comida “chatarra”, pero también a la predisposición física, ya que los padres de las adolescentes padecen obesidad, por lo que “son una generación programada para ser obesa”.
Por ello concluyó que México y el resto de los gobiernos de la región tienen mucho por hacer para abatir el problema: “Hay que hacer trabajo mucho antes de que se embaracen y de que tengan problemas de obesidad”.

17 de septiembre de 2012

Palabra de Antígona


Política de género: entre la decepción y el desencanto/ Mujeres y Política

Por Sara Lovera

En los días de asueto me puse a revisar y ordenar papeles y libros. De pronto me di cuenta que en los últimos años se multiplicaron por docenas diagnósticos, estudios, guias de lenguaje, de liderazgo, de derechos humanos,  sobre la condición de las mujeres. Muchos y más.
También surgieron toda clase de iniciativas e instituciones nacionales, estatales y municipales. Se diría que el país está cruzado por lo que se llama políticas de género y acciones de, por y para abordar la discriminación y la opresión de las mexicanas.
Esta enorme producción, que en algunas ocasiones se liga al anuncio y puesta en práctica de  políticas públicas, programas, campañas y modificaciones de ley, que paradójicamente no ha conseguido una mejoría real en la vida de las mujeres y conlleva una reacción de resistencia constante en el mundo del patriarcado que nos acosa.
Las estadísticas, los estudios de caso que hacen las investigadoras, de todas las universidades e instituciones del saber, muestra que no hemos logrado más que un avance lento en la construcción de la igualdad, ahora signada por la ley. 
Arrastramos toda clase de calamidades. Como la inamovible cifra de la muerte materna, entre otras causas porque en 31 entidades del país el aborto sigue prohibido. Sólo en el Distrito Federal es posible una interrupción voluntaria durante las primeras doce semanas de gestación, lo que seguramente ha salvado muchas vidas. No es poco, pero es insuficiente del todo.
La violencia contra las mujeres, más bien ha crecido, se puede probar. Y los actos de discriminación cotidiana son inenarrables. Los cuellos de botella en los partidos políticos, la indescriptible banalización de la condición femenina en los medios de comunicación, así  los textos de las maravillosas y democráticas redes sociales rebasan a la inteligencia y vemos cómo día a día se reafirma la idea de que las mujeres valen menos que los hombres. A menos que el espejismo no nos deje saber.
Esta parafernalia de palabras, discursos, leyes y propuestas curiosamente se ha dado en forma exponencial durante los 12 años en que nos gobernó –bueno aún nos gobierna- el Partido Acción Nacional (PAN), el que ostenta a la derecha reconocida, la otra derecha está en todas partes. Y es curioso porque con los conservadores una pensaría que hay retrocesos, nada más. Y los hay.
De todo esto dos cosas me preocupan, cuando estamos en el dintel de un cambio de administración: que la política pública es pobre, que no se profundizó ni el interés, ni la eficacia. Que la llamada cultura feminista no existe para las masas, y es escasa en las élites. Que cientos de publicaciones son repetición inopinada de la construcción de directrices internacionales. Algunas leyes son copia fiel de lo elaborado por Naciones Unidas, lo que en sí mismo no es malo. Pero se carece de los claroscuros de nuestras realidades.
Se han invertido millones de pesos en difundir y catequizar sobre lo que se conoce como “perspectiva de género”, en todas las instituciones gubernamentales, cada secretaría, institución, órgano de derechos humanos o contra la discriminación,  ha expandido un discurso de  lo que podríamos considerar como la difusión de una cultura de género y feminista.
Fantástico. La pregunta es porque no hay mejores resultados. Y entonces me puse e leer y leer. Y me asaltó un enorme desencanto. Además de que se repiten, como oraciones o tablas de multiplicar ideas, palabras, pero muy pocos conceptos, no encontré elaboración teórica y prácticas de campo que me acercaran a la realidad de las mexicanas y por otro lado la avalancha de “talleres” “pláticas” y “seminarios”, que se hacen con el dinero de la nación, tienen como  característica general la superficialidad y lo que he llamado “tecnocracia de género”.

No sé con exactitud cuántas instituciones surgieron, pero muchos institutos estatales, locales de las mujeres, están ahora en muchas ciudades, casi siempre con pocos recursos y muchas responsabilidades. Desde el centro, el Instituto Nacional, cuyo nacimiento aplaudimos y queríamos, se imponen temas, campañas, como si los problemas fueran idénticos; se han puesto en marcha mecanismos entre clientelares y obcenos. Sólo apuntan a cumplir  abultados informes: miles de personas han pasado por talleres y reuniones, de tiempos mínimos, sin altura de miras, sin formación en lo que las feministas conceptuales definen como pedagogía feminista. Se trata de llenar formularios y acumular números.  Hay quien los define como “toribonos”. Pero nada más.

Hay diagnósticos millonarios, como uno sobre feminicidio,  impulsado por la Secretaría de Gobernación, que todavía no conocemos. Se hizo un previo, al comienzo del gobierno de Felipe Calderón, que desechó la “autoridad”, signado por nuestra máxima casa de estudios, la UNAM y que complementaba el hecho por la Cámara de Diputados entre 2005 y 2006. Hay un compendio hehco en la lesgilatura que acaba de terminar, específicamente estadístico sobre la tremenda cifra de los homicidios de mujeres.
Asusta que en este tema, el más grave que nos rodea, haya como 300 publicaciones, de todo tipo, programas, guías de atención,  cartillas, sin ir  realmente  al fondo.
La doctora Irma Saucedo, encontré, es la única que aporta nuevos conceptos prácticos para abordar la violencia contra las mujeres y advierte, esta estudiosa del Colegio de México, de cómo la superficialidad puede revictimizar a las mujeres que viven la violencia y sugiere que mientras se hagan intervenciones irresponsables,  no científicas, los operadores de los programas no ayudan y con frecuencia destruyen cualquier avance, que podrían hacer las tan llevadas y traídas instituciones y políticas públicas.

Entonces pensé. En lugar de tantos discursos, palabras, publicaciones, expresiones superficiales, el gobierno debía hacer una tirada millonaria de los dos tomos del Segundo Sexo de Simon de Beauvoir; editar el voluminoso libro de Kate Millet sobre Política Sexual o llevar a las preparatorias los ensayos de John Stuart Mill, y tantas otras clásicas,  de la misma manera como  se estudia a los clásicos para entender la Teoría del Estado; entrenar a talleristas, conferencistas, escritoras u opinantes en la verdadera ciencia feminista.

Hay mucho más libros y posibilidades, infinitas, elaboraciones históricas fundamentales que hacen algunas de nuestras feministas. Ellas si que profundizan y veo con horror cómo libros y ensayos se quedan en los almacenes con tirajes pírricos o en los estantes de las librerías, mientras los clásicos escasean, no se reeditan, y  menudea la no reflexión, que sumada a la exponencial revolución de las comunicaciones, como dicen los científicos, vamos a un sendero donde no se reflexiona ni se discute, como sería, esa sí, una cruzada de género para transformar las relaciones entre los hombres y las mujeres. Sería una tarea del gobierno y si se quiere del Estado en su conjunto.
Nada de eso. Por el contrario, se dan recetarios, que a veces conducen a las mujeres, y también a los hombres, a senderos, por decir lo menos, inapropiados. Se habla con ligereza en todas las tribunas, da horror el funcinariado cuando tiene espacios en la televisión.
Me imagino a varias historiadoras, que estudian y bien escriben, desesperadas por tanta ignorancia, entre quienes tienen la oblicacción de hacer transversal la cuestión de género, y cómo estos personajes ayudan a una visión confusa y poco ilustrada.
Dirán que exagero. Salvo algunas organizaciones civiles que procuran la ilustración y hacen estudios sustantivos, todo lo que se hace en la oficialidad es como para llorar, entre otras cosas porque los panistas y otros gobiernos,  echaron a la basura una oportunidad preciosa.
A eso agregamos el bajo nivel de políticos y políticas, la inexistencia de gobernabilidad en buena parte del territorio nacional, la violencia institucional como la gran maestra de nuestra juventuda, así como las propuestas legislativas, que se multiplican como programas de cina,  para pasar el examen de diputado, diputada, senador o senadora.
Las responsables de los institutos de las mujeres, jefas de programas, auténticas esforzadas por mitigar la condición de las mujeres, han sido lanzadas sin instrumentos a la realidad de millones de mujeres. Ellas, con buena voluntad, no atinan y como no se transforman, ni cambian su mirada del mundo, reafirman las peores circunstancias de las mujeres, las revictimizan, funcionan como soporte de la familia tradicional, huyen, no por mala onda, sino por ignorancia, de los temas de la diversidad sexual y se santiguan frente al matrimonio entre personas del mismo sexo, hablan en voz baja sobre la prostitución,  no reconocen la variedad de las familias, no se conmueven de fondo por prácticas como la esterilización de las indígenas o la trata de niños y niñas,  reafirman la discriminación y profundizan la desigualdad.
Habría que decir una cosa, en el terreno oficial, no hablo de las feministas civiles y constructoras cotidianas, sino de las funcionarias. Decir que ha sido en estos años de panismo algo asombroso la tarea del Fondo de Cultura Económica que editó a muchas escritoras, cuyos libros eran inaccesibles, se habían dejado de editar, Consuelo Saízar hizo una labor estupenda. Pudimos leer, entre muchas, a Elena Garro, y contar por primera vez con dos volúmenes de la Vida Cotidiana en México.
Esto todo significa que el desencanto puede ser mayor. Nada, absolutamente nada, nos hace pensar que el llamado  nuevo PRI, hará por las mexicanas, algo distinto, sino como se dice, todo lo contrario. Que miedo.
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