La Historia de esos días

La Historia de esos días

La historia de esos días

5 de marzo de 2012

Matilde Landeta, primera cineasta mexicana


El cine de esos días*


Alma Leticia León

Para el cine mexicano de los cuarenta, las mujeres son tontas y perdidas, pero buenas en el fondo. Lo más importante son "los grandes hombres"; ellos hacen la historia y las mujeres sólo pasan como sombras sufridas y abnegadas. Se sublima el papel de la mujer madre hasta límites inconcebibles, como en Las abandonadas, nos dice Eli Bartra,  en el ensayo El género en el cine de la Revolución Mexicana.
En la cinta Flor Silvestre está la mujer tradicional por excelencia. No hay la más mínima reflexión sobre los papeles que desempeñan el hombre y la mujer, y mucho menos una crítica. Se subraya el hecho de que ella, al casarse, "era como su sombra, siempre detrás de él, besando su pisada", según afirma la protagonista al hablar de sí misma.
En Enamorada, como en la mayoría de las películas sobre la Revolución Mexicana, las mujeres son un botín de guerra que es ofrecido y tomado con gran facilidad. Esto fue también cierto en el transcurso de la lucha armada, como lo es con suma frecuencia en muchas guerras del mundo. Aunque el personaje de ella está inspirado en el de La fierecilla domada de Shakespeare y lo encarna María Félix, luego de que amansa al revolucionario, Ella es, obviamente, también domada y por amor lo deja todo, en primer lugar se desclasa, deja a su familia, a su prometido extranjero y, en segundo, se deshace de su bravura, ya que se somete y se va tras él, a pie, mientras él se aleja en su cabalgadura y la mira desde arriba.
Por ello,  “La negra Angustias” basada en texto literario de Francisco Rojas González cuenta la historia de una mulata, hija de un ladrón y criada por una curandera. Discriminada por sus vecinos, las mujeres del pueblo no la quieren, de seguro no es hembra, pues rechaza a todos los hombres. La apedrean y la quieren dañar por "marimacho". Se salva del intento de linchamiento, pero matará al hombre que intenta violarla, huye y se enrola en el ejercito zapatista. Convertida en coronela, intenta impartir justicia entre mujeres y campesinos.
En la novela, la Coronela va vestida de hombre, en la película siempre lleva falda, pero fuma y bebe y hasta se emborracha. Y aunque se enamora perdidamente del maestro de la escuela y él la desprecia por motivos raciales y de clase, ella en la película se repone y al grito  "Viva la Revolución, viva México", regresa a la lucha armada a la que estuvo a punto de renunciar por amor. En la novela, Angustias  sí deja la revolución y termina confinada en una vecindad del DF criando al hijo bastardo que le dejó el amor imposible.
¿Por qué está diferencia tan grande  no sólo con la novela, sino con las protagonistas del cine mexicano de la época?. Sencillo: La negra Angustias es dirigida por la primera mujer cineasta  de nuestro país: Matilde Landeta, En un momento en que La industria  del cine mexicano, no aceptaba que las mujeres fueran más que figuras accesorias, Matilde  labró su camino primero como «script girl», luego como guionista y asistente de dirección en cientos de películas para cine y televisión. Produjo ella misma los largometrajes que dirigió, Lola Casanova (1948), La negra Angustias (1949), Trotacalles (1951) y el último de ellos, Nocturno a Rosario, en 1991”, y alrededor de 110 cortometrajes. Trabajo que le dio la satisfacción de ganar un Ariel y decenas de premios y reconocimientos en los principales festivales de cine del mundo, entre ellos, los de Berlín y Australia.
 “Cuando yo empecé -contaba- en el cine no se entendía que la mujer podía valerse por sí misma y muchas veces me negaron un acenso por una sencilla razón: ser mujer”. Saqué de las sábanas, de la abnegación, el llanto y el sometimiento la imagen de las mexicanas dada a conocer a través del cine” . Proyectó en la pantalla a la mujer “pensante, creativa y con voluntad que no solo está encargada de parir hijos sino de formar a los seres humanos”.
El castigo fue fuerte y no se hizo esperar. Sus tres largometrajes  tuvieron serios problemas de distribución, y,  después de Trotacalles, filmada en 1951, Landeta no volvió a dirigir hasta en 1991 Nocturno a Rosario. “El boicot que sufrí, dijo, fue porque les estorbé. Era algo puesto en el camino, alguien que trajo películas diferentes, ideas distintas, historias de mujeres. Cuando el cine mexicano era un cine misógino que presentaba mujeres que sólo servían para ser madres o prostitutas, yo traté de resucitar a la mujer verdadera...
Matilde Landeta nació en la Ciudad de México, el 20 de septiembre de 1913. Murió el 26 de enero de 1999, en el DF. En 1927 se topó con la gran pasión de su vida: el cine. Ella les abrió el camino a las directoras, productoras, guionistas que actualmente hacen el cine de estos días.

Texto de Crónicas Universitarias, programa de Radio Buap, del 5 de marzo de 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.