La Historia de esos días

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10 de mayo de 2011

Postergar la maternidad, decisión de vida





Es una tarea sin vacaciones o recesos”  
Por Guadalupe Cruz Jaimes 
 

México, DF, 9 may 11 (CIMAC).- “A pesar de que de manera constante mi entorno me decía que debía ser madre, no fue por esa presión que decidí serlo; yo, como pocas mujeres, decidí por mí misma mi maternidad”, comenta Sofía, quien tomó esa determinación a los 37 años de edad.  
Para la originaria del Distrito Federal, “las mujeres debemos decidir y desear ser madres porque es una tarea de 24 horas, los 365 días del año, no hay vacaciones o recesos”, aunque ello implique renunciar a lo que hacíamos antes de ser madres. 
“Si uno no lo desea tendría mucha frustración y estaría muy iracunda sintiendo que me han robado todo lo que era y tenía”, pero esa no es su situación, asevera. 
Sofía decidió postergar su maternidad porque su prioridad era desarrollarse como profesionista y formar una pareja estable antes de planear un hijo. 
A pesar de que desde los 25 años de edad estuvo unida, “quise ser madre una vez que encontrara un hombre con el cual compartir un embarazo”, 12 años después. 
La postergación de la maternidad tiene ventajas, considera Sofía, “una es más creativa y hace más eficientes los tiempos para destinar a la criaza de nuestras hijas e hijos el mayor tiempo posible”. 
Y es que como madres trabajadoras “más allá de compartir la crianza de sus hijas e hijos, nos sentimos partidas y en ambos espacios nos sentimos cortas de tiempo y capacidades”. 
Pese a los inconvenientes, Sofía expresa que vive la maternidad plenamente: “no cambiaría ningún premio por una mañana o tarde con mi hijo, la satisfacción más grande en este momento es ver sano a mi hijo, su sonrisa por las mañanas, ver cómo va creciendo y aprendiendo cada día, más y más cosas, como se comunica con nosotros, el afecto inmesurado que siento por él y él corresponde”. 
Para la madre de Santiago, de apenas 11 meses de edad, los retos que enfrenta como madre “son muchos, por ejemplo enseñarle a no usar la violencia como forma de relacionarse, ser afectuoso”, así como “ser mesurada en las cosas materiales que le doy, aprender a su lado y encontrar el mejor camino para que crezca y sea un buen ser humano”. 
En el ejercicio de su maternidad ha sido fundamental el apoyo de su esposo, para que su hijo pueda tener dos personas que le acompañen en su desarrollo. 
Sofía espera que su padre “sea un buen modelo afectuoso y tierno de ser hombre y no violento”, de modo, que para su hijo “su madre y su padre sean el sitio seguro a dónde volver”.
 Confió en que como madre pueda “darle a otro ser humano las mejores cosas que he logrado cultivar a lo largo de mi vida, con la intención de que tenga mejores oportunidades y sea más feliz”.

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