La Historia de esos días

La Historia de esos días

La historia de esos días

Mostrando entradas con la etiqueta Cultura política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cultura política. Mostrar todas las entradas

14 de agosto de 2013

Foro de Iniciativa Suma en el Estado de México



Eliminar obstáculos a la participación política de las mujeres, pide ONU Mujeres a México

Las obstaculizan violencia, pobreza y trabajo no remunerado· Patricia Mercado pide tomar en cuenta a mujeres talentosas·  Llamado a aumentar la presencia política de las mujeres

 Por Miriam Ruiz Mendoza

Metepec, Estado de México, 14 de agosto. La Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres) llamó este miércoles a México a eliminar los obstáculos que dificultan la participación de las mujeres en la vida pública y han impedido su presencia paritaria en la política.

En el foro Por una mayor participación política de las mujeres, convocado por Iniciativa Suma, la asesora regional de ONU Mujeres María de la Paz López Barajas señaló también la necesidad de apoyar los liderazgos femeninos para aumentar su presencia en el ámbito político.

"Se deben eliminar los obstáculos para su participación como son la violencia, la pobreza, el analfabetismo, la falta de autonomía económica y el trabajo no remunerado", sostuvo.

La representante de ONU Mujeres participó en la reunión donde, esta mañana, el gobernador estatal Eruviel Ávila Villegas se comprometió con el avance de cuadros políticos femeninos.

La funcionaria internacional reconoció el compromiso del gobernador y celebró que el Estado de México, uno de los más densamente poblados del país, puede tomar medidas legislativas a corto plazo para lograr el cumplimiento de la paridad y la sanción de los partidos que incumplan las cuotas de género.
Paz López hizo hincapié en la posibilidad de avances: las diputadas federales aumentaron en el país de 18% a 25% en 2012 y en el Senado su presencia aumentó de 8% en 2006 a casi 30% en el 2012.

"Es alentador que 14.4 millones de personas residen en municipios regidos por mujeres, lo que representa dieciocho por ciento de la población del país, con seis presidentas municipales en capitales estatales".

Agregó que hay disposiciones electorales por la paridad en nueve estados y en 17 se establece un porcentaje del presupuesto de los partidos para el avance de las mujeres.

Ante 500 mujeres líderes del Estado de México, militantes o no de los diferentes partidos, autoridades electorales del Estado de México y representantes de todos los partidos, la directora de Suma, Patricia Mercado Castro, resaltó el apoyo para el avance político femenino en el estado.
"Es un proceso donde tenemos que sumar las voluntades de los jefes políticos, de aquellos que toman las decisiones en ese momento; Suma empuja lo que ya existe, lo que ya hay. Para eso necesitamos a los partidos políticos y dirigentes de partidos políticos, de autoridades de los tribunales", expuso.

La economista y ex candidata presidencial llamó a que las cuotas de participación política electoral "no sean favores para las mujeres, sino simplemente tomar el lugar que nos corresponde porque nuestros talentos, nuestros méritos y formación hace que nuestros partidos sean los ganadores".

"Hoy los tres poderes y los tres ámbitos de gobierno, los partidos políticos, los organismos electorales y la sociedad tenemos la obligación de responder a aumentar la participación política de las mujeres. No solo porque es un derecho que nos corresponden, sino porque el desarrollo y bienestar de la nación así lo exige", aseguró en su oportunidad Lorena Cruz Sánchez, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

En el Estado de México, actualmente hay mujeres en 13 de las 75 curules del Congreso local y solamente hay dos mujeres como integrantes del gabinete estatal, informó Lucía Garfias, representante del Partido Nueva Alianza.

Al igual que Lucía Garfias, representantes de otros partidos se comprometieron al proyecto de Suma en el Estado de México, para impulsar los liderazgos femeninos. Hugo de la Rosa, presidente del Comité Directivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD) aseguró que ese instituto político tiene una propuesta para la paridad de género en la entidad.

En el foro tomaron compromiso con Iniciativa Suma el magistrado Baruch F. Delgado Carbajal, presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura estatales; Elizabeth Vilchis Pérez, secretaria de Desarrollo Social del Estado de México; Carolina Monroy del Mazo, presidenta municipal de Metepec, y la diputada Guadalupe Gabriela Castilla García, presidenta de la Comisión de Equidad y Género del Congreso local.

En el mismo sentido se pronunciaron Raúl Domínguez Rex, presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional; Jacobo David Cheja Alfaro, representante del partido Movimiento Ciudadano, y José Antonio Arévalo González, secretario general del comité estatal del Partido Verde Ecologista de México.

9 de septiembre de 2011

Enemistad y sororidad: Hacia una nueva cultura feminista




Por Marcela Lagarde 


El feminismo constituye una cultura que, en su globalidad, es crítica de un sujeto social -las mujeres-, a la sociedad y la cultura dominantes, pero es mucho más: es afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones; es aprendizaje e invención de nuevos vínculos, afectos, lenguajes y normas; se plasma en una ética y se expresa en formas de comportamiento nuevas tanto de mujeres como de hombres. Como nueva cultura, el feminismo es también movimiento político público y privado que va de la intimidad a la plaza; movimiento que se organiza, por momentos con mayor éxito, para ganar pedazos de vida social y de voluntades a su causa, y para establecer vínculos y encontrar su sitio en otros espacios de la política.
En segundo término, es preciso reconocer en la cultura feminista la diversidad de feminismos que surgen de sus distintos momentos de elaboración de acción, de sus historias y de las particularidades de las mismas mujeres que han participado en y de esta cultura vital. Definen también a los feminismos, las sociedades en que ocurren, sus formas de organización, así como la cultura política prevaleciente entre quienes la enarbolan y quienes la combaten; por cierto, el feminismo se despliega en ambientes democráticos y contribuye a crearlos.
En efecto, hoy es posible reconocer ya una cultura feminista. Es posible también distinguir en ella diversos feminismos, constituidos por las formas específicas en que se organizan el conocimiento y la sabiduría, los lenguajes, los hechos y las experiencias políticas personales y colectivas protagonizadas por las mujeres.

Nuestro feminismo se caracteriza:

a) Por ser una crítica marxista a la historia, incluso a la que han elaborado los marxistas. Y lo es, en dos sentidos: uno antinaturalista que pone en el centro el devenir de la sociedad y la cultura como creaciones sociales y analiza el surgimiento de hombres y mujeres, como productos tardíos y sofisticados en el proceso histórico. Se caracteriza este feminismo marxista, por el esfuerzo en la rehechura de la historia por las mujeres, desde su propio sitio, y devela la estadía de las mujeres en la historia misma.
b) Por ser una crítica etnológica al androcentrismo, a partir de la cual, el feminismo deviene filosofía cuyo eje recoge la diferencia (genérica, erótica, étnica, nacional, lingüística, de edad, entre otras), integra al ser mujer, y permite el análisis de sociedades y culturas genéricamente constituidas.
c) Por incorporar una crítica psicoanalítica de la cultura que considera historia sólo a la racional, a la evidente: es una concepción que devela e incorpora dimensiones psíquicas de la experiencia -como las síntesis entre lo inconsciente, lo preconsciente y la conciencia, entre lo real, lo imaginario y lo simbólico-, a la concepción de la realidad y la considera determinante en la historia.
d) A la definición clásica de lo humano, de lo cultural, por el trabajo, hemos sumado otras actividades creativas: al valor otorgado a la racionalidad, incorporamos el valor de nuestra irracionalidad; a la visión esquemática y autoritaria de la política, enfrentamos una visión de la vida toda, como política; a la separación de cuerpo y mente incorporamos la integración de dimensiones diversas en cada sujeto, que involucran el cuerpo y la mente, los afectos, las actividades intelectuales y la sexualidad erótica y procreadora: construimos sujetos multidimensionales; a la afirmación del progreso de la humanidad respondemos con la idea de la inexistencia de la humanidad debido a la enajenación de los sujetos que nos antagoniza, y a la de progreso respondemos con la demostración de que es éticamente inadecuado y teóricamente inconsistente afirmar el progreso de una humanidad que no existe, entre otros hechos, debido a la opresión patriarcal de las mujeres y a las diversas opresiones con que se combina: las opresiones de etiología clasista, étnica, nacional, religiosa, de edad, así como la no sintetizada opresión de la violencia, y las que surgen de la inminencia de la destrucción de todos por unos cuantos, o de la salvación a cambio de la obediencia.

Como estas aproximaciones a la realidad las mujeres feminizamos, de hecho, las representaciones del mundo e intentamos modificar las formas de vida. Son creaciones colectivas hechas desde el lugar que las mujeres ocupamos en el mundo y hoy son realizadas principalmente por mujeres. Sin embargo, el feminismo es un espacio abierto y se enriquece con hechos que suceden en los lugares más alejados y en los recovecos de la vida social y la cultura: los avances civiles, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, los alcances cada vez mayores de difusión de la palabra, de la voz, de la imagen, la emancipación de otros grupos, todo ello es riqueza de la que nos hacemos cargo.
El feminismo es una voz, es palabra diferente que nombra, enuncia, devela, analiza y duda, son nuevos valores y códigos éticos, y es hedonismo cuyas raíces tienden a la síntesis vital de lo físico, de lo afectivo, de lo intelectual y de lo erótico. El feminismo sintetiza la experiencia histórica de un género en la que cuerpo y mente, cuerpo y afectos, razón y afectos, no están separados: las mujeres somos nuestros cuerpos y nuestra subjetividad.
El feminismo es, en esencia, política en acto. Es una crítica filosófica e ideológica a la cultura política autoritaria y al poder como dominio, y reivindica en acto el poder como derecho a existir, como afirmación de los sujetos por sí mismo.
Como concepción del mundo inacabada y desigual de las mujeres, el feminismo es subjetivo porque expresa sujetos particulares incrédulas de la verdad, del dogma, de la perfección y de la objetividad. Es un conjunto de concepciones con distintos niveles de integración que siempre está por ampliarse; su condición es el cambio. El feminismo incide y surge de las formas diferentes de ser mujer, en cada mujer.
De esta manera, el feminismo se perfila como alternativa a la cultura política porque, en contradicción con las teorías de la revolución, es una de esas revoluciones que en su permanente construcción - desconstrucción no estalla, no irrumpe: ocurre cotidianamente y en su devenir transforma a mujeres y hombres, a las instituciones, a las normas, a las relaciones; enfrenta y desacraliza los fundamentos de tabúes, así como los ritos y los mitos que hacen su representación simbólica.
Desde su parcialidad, el feminismo anticipa la necesaria visión sobre la condición masculina que aún no emerge de los hombres, en tanto género que no puede reivindicarse más como estereotipo de lo humano.


Material publicado por @-mujeres.net