La Historia de esos días

La Historia de esos días

La historia de esos días

30 de mayo de 2016

Titubeo del FMI

Titubeo del FMI 

León Bendesky 

Un titubeo ha movido las firmes creencias que profesa el FMI acerca de cómo funciona la economía y de las políticas públicas que deben aplicarse.

En el número de junio de la revista Finanzas y desarrollo se publicó una breve nota con el título: "Neoliberalismo: ¿Sobrevendido?" Ahí se afirma que hay mucho que celebrar del contenido y los resultados de la agenda neoliberal, que es básicamente la suya.

Ésta se sostiene, según los autores, en dos plataformas que son, primero, la ampliación de la competencia mediante la desregulación y la apertura de los mercados, incluyendo el financiero y, segundo, el menor tamaño del Estado que resulta de la privatización y de la reducción del déficit fiscal y de la capacidad de endeudamiento público.

Las premisas son prácticamente iguales al planteamiento original del conocido como Consenso de Washington, surgido en 1989. Tanto el contenido de las dos plataformas citadas en el texto, como el decálogo de aquel Consenso son bastante conocidos en México, donde se han impuesto durante un largo proceso que abarca desde la década de 1980 y sigue siendo hoy mismo la base de la política económica y de las reformas que se han promovido.

No pudieron estos funcionarios del FMI evitar comenzar su planteamiento con una referencia a Milton Friedman, un importante inspirador del neoliberalismo, que en 1982 consideró a Chile un milagro económico. Es la concepción que se tiene de la economía como una cuestión técnica, como un asunto de fontanería que poco tiene que ver con la política y sus extremos, sean el autoritarismo o el populismo.

Luego de ofrecer un listado exaltado de los nobles efectos de las políticas neoliberales, sin importar las crisis recurrentes y el hecho de que la más reciente de 2008 precipitó una fuerte recesión que aún no se supera, se admite que hay algunos aspectos en los que dicha agenda no ha cumplido como se esperaba.

Se trata de dos tipos de políticas (es más fácil, al parecer, presentar las cosas por pares), una es la remoción de las restricciones al movimiento de los capitales entre los países, y la otra es lo que llaman la consolidación fiscal, es decir, la reducción del déficit y del endeudamiento. Esto, en castizo, quiere decir la imposición de la austeridad como modo de control social. El caso de Grecia es, ahora, sólo uno de los más sobresalientes. Una vez más, México es otro ejemplo.

En el texto se señala que de la primera de esas políticas no puede concluirse que haya un efecto positivo en cuanto al crecimiento del producto. Esto ocurre, especialmente, en el caso de los movimientos de corto plazo de los capitales que generan ajustes con fuertes distorsiones en las economías que los reciben y son altamente especulativos. Pero esto no es noticia, pues ya han ocurrido varias crisis en más de 30 años asociadas con estos flujos. Ahora se cita en el texto a uno de las más influyentes economistas del FMI y que es vicepresidente de la Reserva Federal, Stanley Fischer, que ha cuestionado abiertamente la utilidad de ese tipo de flujo de capitales. Hay algo de sorna en todo esto.

Se admite, en cambio, que sí son prominentes los costos de las políticas neoliberales en cuanto a la generación de una mayor desigualdad económica, lo que provoca un apocamiento del nivel y la sustentabilidad de la expansión productiva, que es el objetivo primordial de las medidas neoliberales. Otra vez, la experiencia de México es muy clara y hoy se advierte de nueva cuenta en la llamada volatilidad financiera que afecta al tipo de cambio y que se puede extender pronto a las tasas de interés y a la inflación. Todo esto sin que aumente el potencial de crecimiento económico.

Es muy forzado el argumento de estos funcionaros del FMI, al intentar separar lo que consideran que es muy afortunado de las políticas neoliberales, de lo que ahora toman como secuelas negativas. Lo que se evita a toda costa es tratar las medidas como un todo y admitir abiertamente que la apertura económica acarrea dislocaciones en los mercados laborales, en las corrientes del comercio internacional. Igualmente sucede en los flujos de capitales y la asignación de los recursos para la inversión.

Una expresión del proceso está en las crisis especulativas, las trabas al crecimiento, la disfuncionalidad del Estado, la mayor desigualdad y la confrontación social. Francia es hoy el escenario de un abierto conflicto entre los sindicatos y el gobierno socialista de Hollande.

Lo que concluyen los autores es que se requiere una valoración más matizada de la agenda neoliberal, donde quepan algunos tipos de controles y una reconsideración de los ajustes fiscales y del endeudamiento público a mediano plazo. Ajustes, estos, que fortalezcan la multicitada agenda. Y el remate es una expresión del desarreglo y confusión en los que se debate la disciplina de la economía en su forma más convencional, sobre todo desde 2008, pues se dice que: "Los responsables de las políticas económicas y las instituciones como el FMI que los asesoran, deben guiarse no por la fe, sino por las evidencias de lo que ha funcionado bien".

Se pretende edulcorar el modelo neoliberal con algunos acoplamientos que no rasguen sus fundamentos y sin descartar los elementos esenciales de la agenda neoliberal. Habría entonces que dejar la fe para ver, en cambio, lo que funciona mal. Este es apenas un leve titubeo en el templo del FMI.

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El invisible cine mexicano y la Secretaría de Cultura

El invisible cine mexicano y la Secretaría de Cultura
http://www.jornada.unam.mx/2016/05/29/sociedad/030a1soc

Paul Leduc 

El invisible cine mexicano y la Secretaría de Cultura

Hoy, cuando se está construyendo una Secretaría de Cultura, de la que depende el cine, convendría que fuera para todos claro cuál es el proyecto de cinematografía que se pretende impulsar. Hoy me parece que la Academia debería participar de esa discusión.

El año pasado, se nos dice, se filmaron en México 145 películas. Un puñado de ellas recibirán –en esta misma ceremonia– un puñado de premios. Ojalá esos premios contribuyan a hacerlas visibles, porque la mayoría, según cifras y estadísticas oficiales, podrían permanecer prácticamente invisibles. Aunque se estrenen, si lo logran. Hay excepciones, pocas, que por lo mismo no son parte de esto. Con excepciones no se construye una cinematografía. El asunto es complejo y no es éste el lugar ni el momento para discutirlo. Pero tampoco es el momento y lugar para ignorarlo.

Algunos datos: se declara que el año pasado fue superado el récord de películas producidas desde la Época de Oro del cine nacional. Pero se omiten dos datos: primero, aquel cine se veía. El actual no. Segundo: de lo producido el año pasado, según el anuario de Imcine, se apoyaron 78 cortometrajes, 21 documentales, y largometrajes de ficción fueron entonces 46, no comparables con los 80 producidos en 1945. Qué bien que se apoyen cortos y documentales. Esto no pasaba hace 70 años. Pero de los 30 realizados en 2014, sólo cuatro se vieron en pantalla grande. La televisión pública tampoco los exhibe, mucho menos la privada. No están prohibidos. No hay censura, se dice. Pero no se ven. Dos años después, a pesar del excelente nivel de calidad logrado y de sus menores costos de producción, Imcine ha reducido a 17, casi la mitad, su apoyo al documental.

El cine en México sigue siendo negocio, pero no para los cineastas mexicanos.

Canana, una empresa independiente mexicana fundada por cineastas, lanza Ambulante, que realiza una estupenda labor por el cine documental y consigue un ingreso de 15 millones de pesos, mientras la 20th Century Fox y Universal Pictures superan, cada una, mil 500 millones de pesos en la distribución local.

Mantarraya, quizá la compañía más premiada de la historia del cine mexicano, anda en 20 millones de ingresos, cuando Warner y Disney superan 2 mil millones cada una y Videocine, de Televisa, supera mil millones.

Ya sólo 25 por ciento de los mexicanos puede pagarse ir al cine, aunque la exhibición en salas sigue siendo un gran negocio que deja más de 11 mil millones de pesos al año.

En los últimos tres años, la asistencia a cines aumentó, pero en ese mismo lapso la asistencia al cine mexicano cayó casi a la mitad: de 30 a 18 millones. Y en video, una llamada Plataforma México de Imcine, que opera en 10 estados proyectando 350 títulos nacionales, registró el año pasado 174 mil espectadores. O sea: 497 espectadores por película.

Hace 70 años, el cine mexicano se veía. Aún se ve. El actual, no.

Carlos Slim, el hombre más rico de México, lo sabe: los papeles de Panamá nos revelan que adquirió recientemente un lote de 253 películas de esa época, con Pedro Infante, María Félix, Tin Tan y El Santo, por más de 35 millones de dólares… en una operación que se hizo pasar por Nueva Zelanda, Ámsterdam y las Islas Vírgenes, para no pagar impuestos en México.

El segundo hombre más rico del país, Germán Larrea, dueño de la empresa responsable de los 65 mineros muertos en Pasta de Conchos y del derrame tóxico que contaminó el río Sonora, también se interesa por el cine.

Es ahora también dueño de Cinemex, la segunda cadena de salas del país y se opone a cualquier legislación que pretenda proteger el tiempo de pantalla dedicado al cine nacional. Cabe suponer que considera al cine como otra forma de industria extractiva.

En este marco se encuentra hoy el cine mexicano. Por otro lado, el Estado cedió hace años ante la presión de la Motion Picture Association y derogó el reglamento del "peso en taquilla", y más recientemente tolera las trampas del "tope de taquilla del primer fin de semana", los cambios extemporáneos de salas y horarios, el boicot a la publicidad y todo tipo de sabotajes a las condiciones mínimamente dignas de exhibición del cine mexicano en su propio territorio.

Si se tomara un solo peso de cada uno de los 296 millones de boletos de cine vendidos el año pasado y se cobrara el impuesto referido en los papeles de Panamá, se cubriría el monto de la inversión máxima permitida a Imcine para apoyar 50 largometrajes. Si se llegara a hablar de recortes presupuestales, ahí hay un camino explorable.

Una actividad tan distorsionada como lo que esta catarata de cifras dibuja ¿qué sentido tiene?, ¿a quién conviene…? ¿Cuál es la escala del problema?

Con lo que el gobierno federal gastó en publicidad en 2015, Imcine hubiera podido apoyar 401 largometrajes, aportando la cantidad máxima que tiene autorizada. Algo que podría pensarse es que si el cine nacional logró un centenar de premios internacionales, la "marca México", como simple anuncio, resulta así muy económicamente promovida por el mundo… aunque las películas aquí no se vean…

Ese centenar de premios algo deben significar. Acaso, que ahora se filma para los festivales. Acaso, que los cineastas actuales ignoran el público al que se dirigen porque nunca le han permitido conocerlo realmente, relacionarse con él. "La culpa es del público, que no quiere ver cine mexicano", se dice. Quizá en este caso así sea. El público de hoy no es el de antes, el de la Época de Oro, el del cine de estreno a cuatro pesos. Hoy no prefiere lo mexicano; hoy no le gusta lo mexicano. Hoy quizá ya no quiere ser mexicano. Cabe preguntar quién, cómo y por qué se formó así ese público.

Hoy Imcine se ha convertido en una ventanilla de trámites, de preselección de proyectos para ser finalmente aprobados o no por esa iniciativa privada a título de invertir un dinero que ni siquiera es suyo, ya que es el dinero correspondiente al pago de sus impuestos. Hoy Imcine no decide qué cine se hace ni decide cómo ni dónde se distribuye. En sus convocatorias no respeta ni sus propias fechas; hace caravanas en festivales con el sombrero ajeno del talento de los muchos excelentes cineastas que abundan en la región y se protege en criterios pretendidamente democráticos para enjuiciar los trabajos del gremio, generando así "bancadas" y "mayoriteos", "plurinominales" y "maiceos ", como en nuestras desprestigiadas cámaras legislativas, posibilitando condicionar decisiones, reglamentadas siempre, además, como "no vinculantes".

Hoy, en ese sentido, el cine mexicano, aunque pasa por uno de sus mejores y más diversos momentos creativos, paradójicamente parece guiarse, en demasiados casos, por aquella frase célebre inscrita en letras de oro en esas mismas cámaras legislativas y dicha por uno de nuestros más respetados políticos. Aquella que dice: "Pos entonces va pa'tras, 'apá... esa chingadera no pasa...

Cine mexicano va pa'tras…no pasa... Ni te preocupes, apá..."

Por eso, decíamos, sería importante que la Secretaría de Cultura definiera qué proyecto de cinematografía se propone desarrollar. Y sería fundamental también, me parece, que la Academia participara de esa discusión.

En estos tiempos en que aparentemente se premia lo invisible, en que se premia para que no se vea, la Academia no participa de eso. No es su culpa. Por eso acepto con gusto (y hasta con cierto optimismo) el privilegio de recibir este Ariel.

Tienen ustedes la palabra. Muchas gracias.

Quisiera solamente agregar un saludo, que ojalá no fuera sólo personal, a los amigos del cinema novo brasileño (Nelson, Rui, Diegues, Silvio, Lúcia) y sus muchos relevos más jóvenes, quienes en estos días, precisamente, han logrado revertir la desaparición del Ministerio de Cultura brasileño y quienes junto con una larguísima lista de músicos, teatreros, literatos, arquitectos buscan ahora detener y revertir al gobierno golpista de hampones que lo hizo.

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25 de mayo de 2016

Drenaje, otro servicio concesionado que ya se volvió un lujo en Puebla

Drenaje, otro servicio concesionado que ya se volvió un lujo en Puebla
http://www.jornada.unam.mx/2016/05/25/politica/004n1pol

Drenaje, otro servicio concesionado que ya se volvió un lujo en Puebla 

Angélica Enciso L. 

Drenaje, otro servicio concesionado que ya se volvió un lujo en Puebla■ La privatización se hizo a espaldas de la ciudadanía; la avalaron todos los partidos

En Puebla, además del agua potable se concesionó el uso del drenaje. En noviembre del año pasado la vivienda de Abraham Gutiérrez fue desconectada de la red de alcantarillado por la empresa Concesiones Integrales, a la que adeuda 80 mil pesos por el servicio. Desde entonces no tiene dónde tirar las aguas residuales y ha dejado de usar los sanitarios.

Gutiérrez está amparado en contra de la medida de la empresa, ya que antes de que el servicio de agua potable y saneamiento fuera concesionado a particulares pagaba como máximo 300 pesos bimestrales. Para contar con agua, su familia –cuatro personas– paga 3 mil pesos por una pipa que le alcanza para dos meses.

Ya que carecen de drenaje, el agua residual del lavado de ropa y trastes la tiran a los patios. Durante el día utilizan el baño público de un mercado y por la noche van con un familiar que vive a unos pasos de su casa, ubicada en 22 Poniente, colonia Lázaro Cárdenas.

El proceso de privatización del agua y drenaje en Puebla se hizo a espaldas de la población, ya que en septiembre de 2013 se aprobó que la legislación incluyera la figura de concesión en el servicio de agua potable, la cual no existía.

''Ni siquiera estaba en el orden del día del Congreso local. Cuando preguntamos negaron que se fuera a dar. Pero votaron en favor todos los partidos'', señaló María Eugenia Ochoa, investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla e integrante de la Asamblea Social del Agua, que forma parte de la red nacional Agua para Todos.

En entrevista, recuerda que esta iniciativa fue una propuesta del gobernador Rafael Moreno Valle, y cuando comenzó el ''proceso de la licitación se pidió información. Nadie la dio. Cuando se confirmó que existía, nos dijeron que estaba reservada por siete años; no supimos cuánto pagó la concesionaria hasta que el lunes lo divulgó La Jornada''.

Refiere que la tarifa más baja al mes es de 170 pesos por un consumo básico de 20 metros cúbicos (2 mil litros). Esto no cubre la cantidad mínima de agua que establece la Organización Mundial de Salud (OMS), ya que ésta define un consumo mínimo diario de 50 litros. Una familia de cuatro personas requeriría 6 mil litros al mes para cubrir con este indicador.

Además, colonias que eran populosas o unidades habitacionales fueron reclasificadas sin criterios claros como zonas residenciales sujetas a altas tarifas. Explica que en la asamblea se han congregado decenas de personas que han buscado ampararse ante los altos costos del servicio; el argumento que presentan en estos procesos es que el agua es un derecho humano consagrado en al artículo cuarto de la Constitución, y el alcantarillado es fundamental por sanidad. Los integrantes de la Asamblea Social consideran que alrededor de 50 por ciento de los cerca de 500 mil usuarios son morosos.

El proceso de privatización de los servicios de agua potable es un fracaso, tanto a escala nacional como internacional, ya que ha propiciado al incremento de las tarifas del servicio para la población, hay poca transparencia y existen casos en que las deficiencias son tan grandes que han vuelto a municipalizar, señalaron los académicos Elena Burns y Pedro Moctezuma, integrantes de la agrupación Agua para Todos, y Claudia Campero, de Food and Water Watch.

En México, los servicios de distribución del agua potable están privatizados en las ciudades de Puebla, Saltillo y Cancún; en el puerto de Veracruz está en proceso, mientras que en el mundo hay 235 ciudades que a fines de la década de los 90 cedieron al sector privado el servicio y ahora lo han recuperado.

Con las privatizaciones no hay beneficios para los usuarios; las ganancias se privatizan, ''las empresas siguen el mismo patrón en todo el mundo: mal servicio, alza de tarifas y falta de inversión'', sostuvo Campero. Destacó que uno de los puntos más serios es la desconexión del servicio, medidas que las empresas utilizan para tener la seguridad de que obtendrán ganancias.

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15 de mayo de 2016

Elena Garro. Los recuerdos del porvenir Por Alma Leticia León

LAS LECTURAS DE ESOS DIAS 
Alma Leticia León 
Radio BUAP No.

14-Noviembre-2011
Por Alma Leticia León
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro.

A principio  de los sesenta  apareció en México una novela Considerada por Jorge Luis Borges como una de las grandes de la literatura fantástica. Los recuerdos del porvenir,  de la narradora poblana, Elena Garro. La historia  se teje en torno a un episodio de la guerra cristera en Ixtepec, un pueblo escondido en el territorio mexicano, es él, el pueblo, quien nos cuenta la amarga historia de los hermanos Moncada.
"Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga".
Los  personajes son enigmáticos y sorprendentes, mujeres  que mantienen una constante en la narrativa de Elena Garro: la persecución, el hostigamiento físico y emocional.  Ellas y ellos que a fuerza de olvido y tedio se han quedado inmóviles en la bruma de la desesperanza, como en el juego infantil de  los Moncada, que transforma en piedra a quien toca
Pero antes de los recuerdos de esta novela, ganadora del Premio Xavier Villaurrutia 1963, Elena Garro ya era una reconocida dramaturga con un hogar sólido, ya había llevado al teatro también el realismo mágico pues  recrea la historia de una familia que, desde ultra-tumba, espera impacientemente la llegada de Lidia, el último elemento que faltaba por morir.
Esta narradora magistral que no acaba de recibir el reconocimiento que merece y que se convirtió en autoexiliada después de los acontecimientos del 2 de octubre de 1968,  año recordado por muchos mexicanos y mexicanas como el año del genocidio estudiantil. Señaló a intelectuales como Luis Villoro, Emmanuel Carballo, Leopoldo Zea, Rosario Castellanos, José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis, Eduardo Lizalde, Víctor Flores Olea, Leonora Carrington, y el poeta Octavio Paz, su ex esposo y padre de su hija,  como los organizadores del movimiento estudiantil:
Yo culpo a los intelectuales de ser los responsables de lo que ha ocurrido. Estos intelectuales de extrema izquierda que lanzaron a los jóvenes estudiantes a una loca aventura… que ha costado vidas y provocado dolor en muchos hogares mexicanos. Ahora como cobardes, esos intelectuales se esconden…
Luego de estas las incendiarias declaraciones una de las mejores escritoras del siglo XX. Elena Garro, se fue de México y continúo su carrera  en Europa.
Recuerdos de El Porvenir, es una de las historias de esos días

Juan Rulfo. El Llano en llamas. Por Alma Leticia Leó

LAS LECTURAS DE ESOS DIAS. 
Radio BUAP. 7-Nov-11

El Llano en llamas                                  
Por Alma Leticia León

En1953  el Fondo de Cultura Económica publicó un libro de cuentos,  El Llano en llamas. Su autor, Juan Rulfo había publicado ya algunos de los relatos en diferentes revistas de literatura.
 El volumen estaba compuesto por quince cuentos. En 1970, para la segunda edición, revisada por Rulfo, se incluyen dos más; El día del derrumbe y La herencia de Matilde Arcángel, haciendo un total de diecisiete relatos que conforman la versión definitiva.
Son historias cortas que hablan principalmente de la desigualdad social, la vida de los más humildes -indígenas y gente de campo-. La mayoría  son narradas en primera y tercera persona, recrea un ambiente habitado por  seres que viven en la desesperanza. El presente es trágico y la nostalgia del pasado es una constante. El autor logra retratar problemática del campo y la provincia jalisciense, la tierra en la que nació, a la que dos años después, en su obra maestra llamará Comala.
El Llano en llamas nos cuenta temas conocidos, pero, Rulfo,  a través de un nuevo lenguaje, modifica la narrativa mexicana  y se  instala en el realismo mágico.
Por ejemplo en Luvina, a través  de un supuesto diálogo que descubrimos monólogo, un personaje cuenta a un viajero de camino a Luvina, lo que le pasó  en este pueblo. Al que fui con la misma esperanza del viajero, la de encontrar un futuro allí. Pero Luvina es un pueblo hostil y fantasmal (" donde anida la tristeza" ), en el que viven sólo los viejos en condiciones miserables, abandonados por los jóvenes y olvidados por el gobierno. Continúan allí para no dejar a sus muertos.
(Un narrador en tercera persona limita sus descripciones a lo más necesario.)
“San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre. Pero aquello es el Purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades. Y eso acaba con uno. Míreme a mí. Conmigo acabó.”

Estas son algunas de las lecturas de esos días.

Gastón García Cantú. "Los falsos rumores" Por Alma Leticia León


LAS LECTURAS DE ESOS DIAS 
Alma Leticia León. 
Radio BUAP. 30-octubre-2011

Gastón García Cantú. "Los falsos rumores" 
Por Alma Leticia León
En 1955, Gastón García Cantú publicó "Los falsos rumores", colección de 16 cuentos que tienen en común el escenario de la provincia poblana.
El estilo es ágil, ameno, atrapa al lector desde el primer párrafo.  Son  relatos que describen con crudeza la vida política de la provincia de México que denuncian sin eufemismos las traiciones y las componendas de los personajes que para desgracia del país llegan a colocarse en los más altos puestos del gobierno.
De  "El barco de papel", que  abre la edición  publicada por el Fondo de Cultura Económica, dijo  Martha Robles: "Tan prematura y dramática revelación de la realidad mexicana quedó en las imágenes de ese cuento; relato de una sombra ante la violencia callejera; recuerdo imborrable que habría de marcar su estilo fundador de contrastes y en la asociación del accidente a causas no tan visibles".
El narrador evoca imágenes de la infacia, eran de los tiempos de revuelta, los gritos descompuestos, el silbar de las balas y el paso interminable de los indios yaquis. Llevándose la paz como los barquitos de papel sobre la corriente del agua de lluvia. Más tarde es testigo de festividades cívicas, de ceremonias religiosas, de problemas domésticos, de celebraciones de industriales, de consejos universitarios, de política administrativa. En esos clanes cerrados el observador se topa con la intriga, la simulación y el servilismo, protegidos con palabras tan triviales y repetidas como para hacerse insoportables. Otra cosa sucede en la relación entre los hombres fuertes —los que determinan la autoridad y poder—, y sus víctimas. Las palabras entonces se despojan de la formalidad ceremoniosa y estallan en injurias y en amenazas, que naturalmente se cumplen.
El tema de los cuentos gira sobre la corrupción y prepotencia que se instaló en los puestos gubernamentales de cualquier nivel al triunfo de la Revolución. Tan grave problema que seguimos viviendo
Con “Las fuerzas vivas” García Cantú ha construido un escenario en el que gobierno, banqueros, industriales, comerciantes, extranjeros, intelectuales, participan en un acto político de primera importancia. No falta detalle: enramadas, flores, el retrato del mandatario, valla de honor, banda de música, maestro de ceremonias, comité de recepción, grupos de simpatizadores y, sobre todo, discursos. La zalamería de los saludos y de los agradecimientos, los campanudos comentarios, la rigidez de las presentaciones, la vacuidad de la oratoria y las alabanzas sin medida a la autoridad, representarían una regocijada farsa si no fueran tan reales, tan cercanas a nosotros, nos parecerían graciosas, pero son tan cercanas a pesar de que fue publicado hace poco mas de 50 años.
Estas son algunas de las lecturas de esos días

Frantz Fanon, Gabriel García Márquez, Rosario Castellanos Alma Leticia León

                                     
LAS LECTURAS DE ESOS DIAS 
Alma Leticia León 
Radio BUAP 24-octubre-2011

La primera mitad de la década de los sesentas, en el mundo y en México, se presentó rica en la producción literaria.
Llegaron a nuestro país obras tan importantes como la escrita por un  médico psiquiatra y luchador por la liberación del pueblo argelino y de los pueblos del África: Frantz Fanon , Los condenados de la Tierra que va  ha servir de guía y alimento espiritual en las luchas de la liberación de los pueblos herederos de la colonización europea, integrantes del conjunto de países subdesarrollados o del Tercer Mundo.
Desde el realismo mágico emergió un personaje entrañable: El coronel no tiene quien le escriba  novela publicada por el escritor colombiano Gabriel García Márquez en 1961.
Macondo se va creando en el pueblo al que  le llegó “La Malahora” de la novela del mismo nombre, y de los  cuentos de Los funerales de la Mamá Grande,  se conoció a la estirpe de los Buendía.
La escritora poblana, Elena Garro, con la novela “Los recuerdos del porvenir”, ganó en 1962, el Premio Xavier Villaurrutia. Posteriormente, la autora siguió su carrera en Europa, salió del país, después de 1968, asegurando que ya no soportaba las críticas de los intelectuales mexicanos por haber apoyado, al también poblano, Gustavo Díaz Ordaz
Otra autora, ya conocida por Balún Canán" (1957), continuó con el tema  planteado en esa  novela  y en  los cuentos de Ciudad Real.   Con Oficio de tinieblas, llego su segunda novela, con la que formó la trilogía indigenista más importante de la narrativa mexicana del siglo XX. Rosario Castellanos, se convirtió en la escritora mexicana más destacada.
Estas son algunas de las lecturas de esos días.