La Historia de esos días

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6 de agosto de 2016

Las raíces negras de Veracruz

REPORTAJE

Las raíces negras de Veracruz

Miles de esclavos robados de África llegaron encadenados a Veracruz. Son antepasados invisibles de la nación mexicana. Este es un viaje en busca de sus huellas

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Hay otro México profundo, que no es el México viejo, el del altiplano y el maíz, ni el bronco y violento de tiempos más recientes. Es el de la costa del Caribe, el de la caña y el café, el petróleo y el danzón, y tiene su epicentro en Veracruz, una ciudad cuyo solo nombre evoca un mar de historias. Encrucijada del comercio global en la época colonial, fue punto de entrada de los conquistadores españoles y puerto de llegada de miles de esclavos robados a África. Llegaron encadenados en las sentinas de los barcos negreros para trabajar en los ingenios del azúcar, las haciendas y las minas. Por su condición cautiva, ocupaban una posición social inferior a la del indio y se convirtieron en los antepasados invisibles de la nación mexicana. Pero la historia es terca, la toponimia no miente y los afromexicanos existen.

Repartidos en dispersas y pequeñas comunidades aisladas en varias regiones del país, sobre todo en el Estado de Veracruz y en la Costa Chica de Guerrero, olvidados por la historia oficial y víctimas aún de un racismo inconfesable, su mera presencia actual es una reivindicación de un pasado cultural y social que algunos antropólogos han bautizado como la tercera raíz, junto con la española y la india, del México moderno.

Zósima, una mujer negra de 80 años, está sentada a la sombra de la tarde junto a la puerta de su vivienda, una casa pintada de un rosa mexicano desvaído que contrasta con el verde de las cañas, los limoneros, los mangos y las plantas de piña que la rodean. Lleva viviendo toda la vida en Mata Clara, un pequeño pueblo a una hora en automóvil al este de Veracruz, y da la impresión de que desde hace mucho tiempo a solas consigo misma. No hay demasiado empleo y los jóvenes se marchan, muchos a Estados Unidos. Recuerda que su abuelo vino de la isla de La Martinica, cuando en el siglo XIX se importó mano de obra negra de las Antillas, y reconoce que sigue existiendo racismo. "Somos mexicanos de toda la vida, pero por el color de uno nos tratan peor. A mis nietos, cuando iban a la escuela, les ponían apodos". Su yerno, un hombre fuerte y joven, susurra: "Hay racismo, poco, pero todavía hay. Se nota en las miradas de la gente".

Don Primitivo, de 87 años, vive dos cuadras más abajo. Repantigado como un patriarca en un destartalado sillón, cuenta que trabajaba en un ingenio y que su familia vino de Cuba. Nietos de piel negra de todas las edades juegan en el porche de madera. Su yerno, de inconfundibles rasgos indios, espeta: "Aquí no hay negros". Poco más tarde, a unos cuantos kilómetros, un taxista del vecino municipio de San Miguel querrá dejar las cosas claras: "Aquí lo que hay es pura gente normal".

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Dos mujeres afrodescendentes en Mata Clara. Sobre ellas, retratos familiares. 

Mata Clara está al lado de Yanga, "el primer pueblo libre de América", como dice un cartel a su entrada, por haber sido fundado en 1608 por un grupo de esclavos huidos o cimarrones liderados por el legendario Ñyanga, que, tras varios años de lucha por la libertad, logró que el virrey, el marqués de Cerralvo, legitimase definitivamente el asentamiento con el nombre de San Lorenzo de los Negros o San Lorenzo Cerralvo en 1630.

A partir de las últimas décadas del siglo XVI, los cimarrones se convirtieron en una amenaza para el tráfico de mercancías entre Veracruz y el centro de México, y se lanzaron varias expediciones de castigo contra ellos. Ñyanga y sus seguidores se internaron en territorio poco poblado y, tras años de escaramuzas, llegó la negociación. Nacería así el primer pueblo de negros libres de América con el compromiso de entregar a las autoridades a los esclavos huidos que buscaran protección entre ellos, algo que al parecer jamás cumplieron.

El pueblo, cercano a la villa de Córdoba, fundada en 1618 como una especie de frontera contra los cimarrones, cuenta actualmente con unos 5.000 habitantes, y en una de sus plazas se alza una escultura del coloso Ñyanga empuñando un machete. El padre jesuita Juan Laurencio, quien acompañó a los españoles en sus batidas contra los cimarrones, lo describió así: "Yanga era un negro de cuerpo gentil, Bran de nación [procedente de lo que hoy es Ghana] y de quien se decía que si no lo cautivaran fuera rey en su tierra…".

"Hubiera sido un Martin Luther King en nuestros días", asegura Bob Hayes, uno de tantos gringos viejos –el pionero del rock and roll Bill Haley vivió aquí unos años– asentados en Veracruz. En el café de La Merced, lugar de encuentro de buenos aficionados al béisbol y que él ha convertido en su oficina, Hayes desayuna mientras una banda interpreta el son mandinga. Hayes, un afroamericano de más de 70 años, que dice haber trabajado durante 15 para el primer alcalde negro de Los Ángeles, Tom Bradley (1973-1993), lleva desde el año 2000 viviendo en esta ciudad y ha escrito varios libros sobre Yanga y la esclavitud. Sus opiniones son tajantes, influidas por la lucha por los derechos civiles y contra la segregación racial en Estados Unidos: "México es un país racista. Dicen que no hay discriminación porque niegan que haya negros y los negros creen que son morenos. Están estigmatizados, pero no tienen orgullo".

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Una vista de la localidad de Coyolillo (Veracruz). 

La historiadora Adriana Naveda Chávez-Hita, del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana y especialista en la población negra de México, explica las verdaderas circunstancias de esta migración forzada y su evolución: "Actualmente solo queda el fenotipo porque son más mexicanos que el mole. Gonzalo Aguirre Beltrán, el padre de la antropología mexicana, calculó que llegaron unos 250.000 esclavos –equivalente al número de españoles asentados en México durante los tres siglos de dominación colonial–, aunque algunos autores modernos elevan esa cifra hasta casi los 400.000 por el contrabando. La mayoría llegó a finales del siglo XVI y principios del XVII, y fueron tan pocos porque la población indígena era muy numerosa". Sin embargo, añade, "en el caso del puerto de Veracruz eran el primer grupo racial por delante de blancos e indios". Muchos vivían extramuros de la ciudad en barrios como el de La Huaca, que aún hoy se conserva, con sus casas de madera pintadas de colores y construidas originalmente, según la leyenda, con los tablones recogidos de los naufragios.

Los esclavos traídos por los mercaderes de carne humana, principalmente portugueses, ingleses y holandeses, desembarcaban en San Juan de Ulúa, un islote a menos de un kilómetro de la costa sobre el que los españoles levantaron en 1535 una formidable fortaleza, desde donde eran distribuidos a toda Nueva España. El fuerte, cuyo tamaño da idea del intenso tráfico comercial de la época virreinal, es parte también de la historia del México independiente. Aquí estuvo preso el presidente Benito Juárez; desde aquí dirigió y aquí fusiló Venustiano Carranza durante la revolución mexicana, y en sus mazmorras penaron un bandido de leyenda, Chucho el Roto, y la mítica mulata de Córdoba, famosa por su belleza y acusada de brujería.

San Juan de Ulúa está actualmente asediado por el crecimiento del puerto de Veracruz, pero no cuesta mucho imaginar el pánico y el dolor de aquellos africanos llevados a tierra extraña para ser vendidos. Un hombre de entre 20 y 50 años valía entre 300 y 400 pesos, dependiendo de su oficio; las mujeres jóvenes, un poco menos; los niños, entre 100 y 150; los bebés, unos 70, y enfermos y ancianos, 25, a precios de 1758, según el registro de una hacienda. Pero no solo los compraban los hacendados. Maestros barberos, boticarios, alcaldes, notarios del Santo Oficio, clérigos, militares, escribanos y viudas también poseían esclavos, incluso se entregaban como dote o se donaban a conventos.

A los descendientes de indio y negra se los denominaba pardos; a los de español y negra, morenos

Su único equipaje era su memoria, y a la aculturación de la esclavitud se sumó un proceso acelerado de mestizaje que enseguida desafió la capacidad racional del burócrata más perfeccionista. Andando el tiempo, a las tres castas originales de españoles, indios y negros se fueron añadiendo las clasificaciones de castizo, mestizo, mulato, zambaigo (hijo de negro e india), mestindio, lobo, coyote, jarocho, cambujo, chino jarocho, chamiso, albarazado, gíbaro, barcino, cuatralbo… hasta llegar a recurrir, en una "evidente muestra de desesperación" del funcionario, como escribe Aguirre Beltrán, a expresiones como las de "torna atrás", "tente en el aire", "ahí te estás" y "no te entiendo" para nombrar a las mezclas que ofrecían mayor complicación.

Esta mezcla de todos contra todos sería una característica de Nueva España, donde la infamia de la esclavitud no tendría nada que ver con la de las plantaciones de las islas del Caribe, Brasil o Estados Unidos. En el magma de la sociedad colonial, la diáspora africana no formó una comunidad uniforme y distintiva. Los afromexicanos fueron una fuerza de trabajo móvil trasladable allí donde la población indígena no existía o había descendido drásticamente. "El impulso hacia la libertad favorecía el mestizaje y para sobrevivir los negros tenían que españolizarse", defiende el historiador mexicano Antonio García de León, quien defiende en su historia de Veracruz, Tierra adentro, mar en fuera, que su integración fue mucho más exitosa que en otros países.

A mediados del siglo XVII, la mayoría de negros y mulatos serían libres, y un siglo más tarde, cuando la esclavitud se desmoronaba por no ser ya rentable, las denominaciones más comunes eran las de pardo –descendiente de indio y negra– y la de moreno para referirse a cualquier mezcla entre español y negra. Un ejemplo de estas generalizaciones, dice la doctora Naveda, fueron las Milicias de Pardos y Morenos Libres, que en diversas ocasiones acudieron a la defensa de Veracruz frente a invasores extranjeros. Esta sociedad abigarrada, pluriétnica y multicultural, que ha dado lugar en Veracruz a una cultura mestiza, jarocha, pervive en la toponimia con decenas de nombres como Mocambo y Mandinga. Cerca del cerro Congo se encuentra Coyolillo, aldea o congregación de "raza afromestiza", como dice un cartelón a su entrada, situado a unos 40 kilómetros de Xalapa, la capital del Estado. A través de una carretera sinuosa y un paisaje feraz con plantaciones de chayote, maíz, frijol, jitomate y tabaco se asciende hasta este pueblo fundado en el siglo XVII por esclavos liberados probablemente de la hacienda San Miguel de Almolonga.

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El escritor y periodista estadounidense Bob Hayes en el café de La Merced en Veracruz. 

Sus habitantes, en su mayoría ancianos y niños –muchos jóvenes se han ido a la capital o se han marchado a Estados Unidos–, solo recuerdan hoy que sus antepasados trabajaban jornadas extenuantes y que recibían castigos corporales. Salvo cuando llegan los días grandes del carnaval, con más de 140 años de historia y al que acuden muchos visitantes africanos, su memoria se ha ido desvaneciendo como las gotas de lluvia.

La independencia y la guerra a partir de 1810, así como la crisis del azúcar de esos años, fueron el último empujón, como dice el historiador Juan Ortiz Escamilla, "para la homogeneización de la sociedad". "Todas las castas votaron en las elecciones del Ayuntamiento de México en noviembre de 1812, y en 1829 un decreto nacional prohibía la esclavitud". Un siglo más tarde, con la llegada de la revolución mexicana y su exaltación de lo indio, la existencia del negro y su contribución a la cultura de este país serían borradas de la historia oficial.

Aún hoy día, su color de piel, como la marca de un desarraigo eterno, le convierte a veces en un intruso al que se confunde con un centroamericano si camina por las calles de la capital, o al que los agentes de migración de Estados Unidos separan en la frontera de la fila de los indocumentados mexicanos por creerle un compatriota.

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19 de julio de 2016

UAEM, tercera mejor universidad de México

12/07/201613:42

RedacciónEstado de MéxicoEstado de MéxicoUno TV

Esta casa de estudios alcanza niveles de excelencia valorados en el ámbito global. Foto: Notimex

El rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Jorge Olvera García, recibió de manos del director regional para Latinoamérica y Sudáfrica del Times Higher Education (THE) World University Rankings, Wilberth Rodrigo Sánchez Machuca, el certificado que acredita a la UAEM como latercera mejor institución de educación superior de México y entre las mejores 35 de América Latina.

Jorge Olvera expresó que esta distinción es una obligación para seguir trabajando, para ser evaluados y confrontados con las mejores universidades del país, la región y el mundo; "porque tenemos fortalezas que son resultado del esfuerzo, la constancia y la perseverancia de la comunidad de la institución".

Es un orgullo, dijo, recibir este reconocimiento, que acredita a la Autónoma mexiquense como una de las mejores universidades de América Latina y nos motiva a fortalecer el esquema de trabajo que poseemos, porque demuestra que esta casi bicentenaria casa de estudios alcanza niveles de excelencia valorados en el ámbito global.

Hoy como nunca antes, puntualizó, la competencia y solidez formativa de los alumnos y egresados se pone a prueba en un mundo que tiene mayores exigencias y requisitos para todos los profesionales.Consulte 

25 de junio de 2016

La obligación de empresarios a declarar bienes, maniobra del gobierno: Barbosa

La obligación de empresarios a declarar bienes, maniobra del gobierno: Barbosa 

Andrea Becerril 

La obligación de empresarios a declarar bienes, "maniobra" del gobierno: Barbosa■ Sólo quería una versión light de las normas anticorrupción

La inclusión a última hora de un agregado al dictamen de la Ley General de Responsabilidades Administrativas para obligar a los empresarios a presentar su declaración patrimonial y de intereses fue "una maniobra" del gobierno federal "para meter al orden" a la cúpula patronal y que dejara de insistir en que se aprobara en sus términos la llamada ley 3 de 3, sostuvo el coordinador de los senadores del PRD, Miguel Barbosa.

Dijo que fue el propio consejero jurídico de la Presidencia de la República, Humberto Castillejos, quién redactó el documento con los cambios al artículo 32 de esa Ley General de Responsabilidades que luego llevó ante el pleno del Senado, la madrugada del pasado jueves 16, el senador independiente, Manuel Cárdenas Fonseca, a petición del PRI.

"Hay que defender al Congreso", dijo Barbosa y recalcó que no puede aceptarse que Castillejos, quién redactó la reserva al artículo 32 y una docena más, a sabiendas de que era inconstitucional –con el fin de que personas físicas y morales sean también sujetas a las obligaciones impuestas en el Sistema Nacional Anticorrupción– ahora acuse al poder legislativo de excederse y de violar la Carta Magna.

El perredista aseguró que Castillejos estuvo en el Senado durante la aprobación de ésta y no es creíble que hubiera dejado pasar una modificación de esa naturaleza, luego de que revisaba cada uno de los proyectos de dictamen que se presentaron.

Por separado, el coordinador de los senadores del PAN, Fernando Herrera, responsabilizó también al PRI y al PVEM de los errores en la aprobación de ese artículo 32 y lamentó que el presidente Enrique Peña Nieto haya vetado sólo ese numeral y no el artículo 29, pese al reclamo encia de los grupos de la sociedad civil y de las organizaciones empresariales, como la Confederación Patronal de la República Mexicana, de que se modificara, a fin de que funcionarios, legisladores, jueces y ministros de la Corte, deban hacer públicas sus tres declaraciones.

Al respecto, el presidente de la Comisión Anticorrupción y Participación Ciudadana, Pablo Escudero, y el presidente de Puntos Constitucionales, el priísta Enrique Burgos, rechazaron la acusación de Barbosa. "Se trata de una ocurrencia", comentó el primero y ambos sostuvieron que se dejó pasar en sus términos el controvertido artículo 32, porque a la hora en que se presentó estaban muy cansados, además de que la mayoría de los senadores lo avalaron.

"Se le pasó al PRI, pero también al PAN y a PRD, porque todos lo votaron", recalcó Burgos, y aseguró que "no hubo mala fe contra los empresarios" y quizá por la hora, "por el agotamiento, por el cansancio", es que se votó con la cuestionada redacción, ahora vetada por el Ejecutivo.

Igualmente, el senador Escudero sostuvo que ni él ni el priísta Raúl Cervantes redactaron ni revisaron las reservas que llevó al pleno el senador Cárdenas Fonseca –el suplente de la fallecida Mónica Arriola Gordillo– porque fue a las dos y media de la madrugada y a todos les pareció que tenía sentido incluir a los empresarios. "Muchos de los senadores imaginamos que estaban bien redactados".

El coordinador Barbosa, en entrevista aparte, resaltó que desde un principio tanto la Coparmex como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) participaron de lleno en las negociaciones de la llamada ley 3 de 3 y protestaron al final, cuando se dieron cuenta que el dictamen presentado por el senador Escudero presentaba una versión light de las normas anticorupción.

Recordó que Coparmex y CCE hicieron pública su exigencia de que se retomara en sus términos la 3 de 3 y fue entonces cuando desde el gobierno federal y por conducto del consejero jurídico les dieron "un gancho" para "meterlos al orden y obligarlos a sentarse a negociar", para "hacerles saber que son ricos porque el gobierno lo ha permitido.

Barbosa agregó que ojalá la cúpula empresarial salga de nuevo a marchar, en protesta porque el veto presidencial no incluyó el artículo 29 .

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En educación y salud se concentra 41% del ajuste

En educación y salud se concentra 41% del ajuste
http://www.jornada.unam.mx/2016/06/25/politica/003n1pol

En educación y salud se concentra 41% del ajuste 

Israel Rodríguez y Fabiola Martínez 

En educación y salud se concentra 41% del ajuste■ Los dos sectores vitales recibirán $13 mil millones menos

En medio de las protestas de médicos, enfermeras y maestros, el segundo recorte al gasto público en este año, anunciado ayer por el gobierno federal por 31 mil 714.8 millones de pesos se concentrará principalmente en los rubros de educación y salud, con un total de 13 mil millones de pesos.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) los sectores de salud y educación contarán con 6 mil 500 millones de pesos menos cada uno.

De esta manera, 41 por ciento del recorte en el gasto será en dos de los sectores vitales para el bienestar de la población mexicana, en la ya atribulada situación por la que atraviesan la Secretaría de Educación Pública y la de Salud.

En la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación se efectuará el mayor recorte en monto –después de educación y salud– por 4 mil 205 millones de pesos.

Se realizará otro recorte por 3 mil 100 millones de pesos en el Issste y en el IMSS, denominadas entidades no sectorizadas, sin especificar cuánto le corresponde a cada institución.

A la Secretaría de Comunicaciones y Transportes –encargada de las grandes obras de infraestructura durante este sexenio– se le aplicará un recorte de 2 mil 174 millones de pesos.

Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se le reduce su presupuesto en mil 800 millones de pesos, mientras que para la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales la contracción del gasto alcanza mil 664.1 millones de pesos.

A la Secretaría de Desarrollo Social se ajusta su gasto en mil 550 millones de pesos y a la Secretaría de Gobernación se le aplica un recorte de mil 88.1 millones y en la Secretaría de Desarrollo, Agrario, Territorial y Urbano la baja en su gasto es de mil millones de pesos.

Por su parte, en las secretarías de Turismo y de Relaciones Exteriores el decremento en su gasto será de 705.6 millones y 632.4 millones de pesos, respectivamente. En la Secretaría de Economía el ajuste en su gasto será de 600 millones de pesos.

En uno de los sectores protagonista de las reformas estructurales como el energético la reducción en la Secretaría de Energía será de 90 millones de pesos y se aplicará una contracción del gasto en la Comisión Reguladora de Energía de 50 millones y en la Comisión Nacional Reguladora de 35 millones de pesos.

Finalmente, en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la reducción será de 20 millones de pesos.

De esta manera, el ajuste por el tipo se concentra en el gasto corriente con 91.7 por ciento y en el gasto de inversión el restante 8.3 por ciento.

Sufrirá la seguridad nacional

La medida también impactará el gasto corriente de la Secretaría de Gobernación, coordinadora del gabinete de seguridad nacional.

Las áreas relativas a este sector absorben casi 70 por ciento del presupuesto total de la dependencia autorizado para 2016.

El presupuesto de la Comisión Nacional de Seguridad, donde se inscribe la Policía Federal, así como del organismo administrador de los centros penitenciarios federales (que incluye las cárceles de alta seguridad), así como el Centro de Investigación en Seguridad Nacional (Cisen), ronda los 50 mil millones de pesos.

De esa gran bolsa se deberán ajustar algunas compras y renovaciones, dijeron funcionarios de esta dependencia, aunque los detalles se definirán en los próximos días, con el propósito de evaluar las prioridades.

La página Transparencia Presupuestaria, vinculada a la Secretaría de Hacienda, indica que para el rubro de "seguridad nacional" el gobierno federal destina 91 mil 763 millones de pesos.

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12 de junio de 2016

Computo final Puebla 2016 votos y %

  • Elecciones

Confirma cómputo triunfo de Gali por 11.77 puntos sobre Alcalá

  • Efraín Núñez
Morena se consolidó con su candidato, Abraham Quiroz Palacios, como la tercera fuerza política en la entidad
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José Antonio Gali Fayad, candidato de Sigamos Adelante a la mini gubernatura, recibirá este domingo su constancia de mayoría por parte del Instituto Electoral del Estado (IEE) tras el cómputo distrital donde se reveló que obtuvo 869 mil 878 votos, contra 643 mil 260 de su principal oponente, Blanca Alcalá Ruiz (PRI PVEM PES), lo que marca una diferencia de 11.77 puntos porcentuales.

Sin cambios en la tendencia inicial del PREP, el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se consolidó con su candidato, Abraham Quiroz Palacios, como la tercera fuerza política en la entidad con un total de 186 mil 589 votos, equivalentes al 9.69 por ciento de la votación.




Según la información oficial de los Cómputos Distritales, publicada ya por el IEE, la candidata priísta Blanca Alcalá obtuvo 643 mil 260 votos, equivalentes al 33.42 por ciento de la votación total.

En tanto, la candidata del PRD, Roxana Luna Porquillo, quedó en cuarto lugar con una votación de 75 mil 173 votos, equivalentes al 3.91 por ciento.

La candidata independiente, Ana Teresa Aranda Orozco registró 74 mil 331 votos, equivalentes al 3.86 por ciento de la votación.

El Instituto Electoral del Estado sesionará este domingo para realizar el cómputo final de la elección y posteriormente en ceremonia oficial entregar la constancia de mayoría al candidato de Sigamos Adelante, con lo que se convertirá en gobernador electo.

Participación menor al 50 por ciento

Con base en los resultados finales la participación ciudadana en las urnas fue de 1 millón 925 mil 1 personas, que representan el 44.86 por ciento del listado nominal en la entidad, que asciende 4 millones 291 mil 093 poblanos.

Lo anterior implica que el costo de cada voto en la elección de Puebla ascendió a 321.2 pesos. Esta cifra resulta de dividir el costo total de las elecciones, es decir 601 millones de pesos entre la cantidad de personas que acudieron a las urnas.